Arroios, una ventana al mundo en Lisboa.

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Arroios me parece una palabra con una sonoridad preciosa, sobre todo si quien habla lo hace en portugués.

Esta freguesía de Lisboa, se encuentra en la zona centro de la capital y resultó ser el barrio en el que estaba nuestro alojamiento el pasado fin de semana. Aprovechando un concierto nos quedaríamos para seguir conociendo una ciudad sin fin y que en cada visita sorprende. Esta vez fue un conjunto de calles y la vida en ellas, las protagonistas del viaje, un pequeño mundo en el corazón de Lisboa.

 
 

Hicimos la reserva un día antes y ni nos fijamos dónde estaba ubicado, en pleno julio y a última hora no podíamos pensarlo mucho. En la estación de tren Santa Apolonia cogimos el metro, línea azul y luego la verde hasta Arroios para una vez allí buscar la calle Passos Manuel. Este escritor y político liberal sería nuestra referencia esos días, más fácil de pronunciar que el nombre hindú del alojamiento y que auguraba un lugar al menos curioso. Al salir de la boca del metro reconocí la Praça do Chile, cerca nos habíamos alojado la noche antes al viaje a Camboya pero apenas habán sido unas horas de paso. Con el mejor gps que conozco, preguntar al paisano, llegamos sin problema a un bonito edificio al que le hacía falta cariño.

El hindú que parecía responsable nos acompañó a la habitación, con explicaciones en inglés y una tímida sonrisa. El espacio era tan minúsculo que la única foto que hice fue del techo y porque mantenía una blanquísima moldura, un rosetón que habría presenciado quién sabe cuántos cafés y encuentros porque el cuarto era una parte de un antiguo salón. Estaba limpio, la cama era aceptable y bien comunicado así que le dimos un aprobado y no tardamos en salir para dirigirnos a Algés, donde se celebraba el Nos Alive.

 
"Eu com 47 anos de idade, estou obrigado a ter máis experiencia e a saber máis da que quando tinha 20 anos: o tempo nao deve passar em vao"

Passos Manuel

 
 

Tampoco había pasado en vano el tiempo por David Grohl quien al contrario que muchos de sus compañeros músicos estaba mejor que 20 años atrás. A pesar de sus éxitos con Foo Fighters para mí siempre será el batería de Nirvana y verlo supuso cumplir otro sueño conciertero. Me fui feliz a dormir y apenas seis horas después estaba en pie con unas ganas terribles de patear Arroios y cómo no de un buen café portugués. Nos atendieron en francés, una boulangerie con muchos tipos de panes y donde encontramos al hindú de la pensión también desayunando.

Sin mapa y sin saber qué encontraríamos salimos a la calle, me habría parado cada dos pasos, porque en cada rincón veía una foto. El gris de los edificios abandonados no era tan triste con los murales y dibujos callejeros, los turbantes y saris competían en color con los azulejos de mil diseños mientras no dejábamos de cruzarnos con gente de todas partes. Y es que Arroios es un mundo. Aquí conviven personas de 75 nacionalidades, un baño de multiculturalidad que nos enganchó y un barrio en el que dedidimos quedarnos. Después del agobio de gente del último viaje en Florencia, no ver grupos de turistas apresurados ni palos selfie resultaba todo un alivio.

 
 

Formado por la unión de Sao Jorge, Pena y Anjos, el barrio de Arroios (en español, Arroios) debe su nombre a que pasaban por aquí pequeños cursos de agua. La Ribeira de Arroios fue una zona de huertos, viñedos y olivares y considerada la zona límitrofe de Lisboa aquí se instaló el cementerio para las víctimas de la peste negra en el siglo XVI.Más tarde llegaron las fábricas, la de cerámica de Viúva Lamega que puede visitarse y Portugalia que ocupaba quince mil metros cuadrados y tenía zona de cervecería, para que quienes iban a llenar sus barriles pudiesen beber y comer algo mientras esperaban. Algo realmente novedoso allá por 1925 y que sigue funcionando junto a una red de restaurantes fiel a los productos portugeses.

Actualmente recorrer este barrio es un paseo de arquitectura. Palacetes de principios del XIX recuerdan años de esplendor así como los ejemplos de art noveau, con balcones, puertas y ventanas trabajadas por hábiles artesanos al gusto de la burguesía lisboeta. Posteriores son los edificios en los que los azulejos eran los protagonistas y los modernistas de los años veinte, formas redondeadas y colores pastel que convierten las calles en suaves láminas de arco iris.

 

Los locales comerciales son la muestra de esta Torre de Babel, lojas portuguesas de toda la vida, con pijamas de franela y señora de mandil de cuadros, comparten acera con barberías, diseñadores de moda o cafés-librería de jóvenes emprendedores.Y el punto éxotico lo ponen los negocios de los que aquí llegaron desde los años '60, tiendas paquistaníes, restaurantes nepalís, de comida halal o peluquerías afro. Además es el barrio elegido por cada vez más universitarios porque sus alquileres son bajos (de momento), está bien comunicado y tiene una amplia oferta cultural y actividades sociales.

Un situación bien distinta a la que se vivía años atrás en los que dicen que la policía no se atrevía ni entrar. Alto nivel de desempleo, prostitución, venta de drogas y delincuencia hicieron que Arroios cayese en el olvido y el abandono. Hasta que llegó un alcalde que cambió su oficina con vistas al mar por un despacho en el Largo Intendente, una de las arterias principales de aquella zona marginal y hoy llena de hoteles boutique. Antonio Costa, el actual Primer Ministro del país, demostró así que creía en la regeneración del barrio y su traslado fue noticia hasta en The New York Times.

Aunque todavía hoy aparece como una zona a evitar si buscas en San Google, visitarlo es de lo más recomendable.Queda mucho por hacer pero Arroios cuenta con un increíble potencial humano con ganas y buenas ideas. Nosotros sin duda volveremos a visitarlo, mi consejo... no dejes de coger la línea verde y darte un paseo por el mundo de los arroyos de Lisboa.

17 Comments

  1. unmundopara3 dice:

    Vaya finde bien aprovechado, así es como es!
    Me encanta Lisboa y no la conozco, tomo buena nota de este bonito barrio para mi visita a est preciosa ciudad.

  2. Quiero volver a Lisboa para visitar el Palacio de Sintra, así que me apunto este barrio.

  3. Nunca había oído hablar de ese barrio, pero tiene ese toque deprimido y romántico de toda Lisboa. Decía un amigo que cada vez que te enamoras tienes que ir a Lisboa. ¡Qué bonito toda Lisboa y este barrio!

    Saludos viajeros, LoBo BoBo

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Pues yo no había escuchado ese dicho 😉 Con amor o sin él, es una ciudad encantadora y visitarla siempre es un placer. Gracias por el comentario, cuando vuelvas a Lisboa ¡no dejes de pasarte por la antigua ribeira!

  4. Netikerty dice:

    Yo tampoco había oido hablar de Arroios y me alegra haberlo descubierto porque me parece que es de esos barrios con sabor y que guardan la esencia de la ciudad.

  5. Gracias por mostrarnos este barrio lisboeta con tanto cariño. Lisboa es para mi, “la ciudad”, un lugar al que intento regresar en cuanto puedo. Junto a Carmelo estamos preparando un viaje a la bella ciudad, ya que él no la conoce, así que haciendo caso de tus consejos, seguiremos la línea verde y recorreremos la zona.

    cuántos lugares sorprendentes y mágicos tiene esta ciudad!!!
    Saludos viajeros!
    Eva

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Anda no sabía que te gustase tanto Eva 🙂 A mí en cada visita me engancha un poco más, seguro que con vuestro viaje descubro sitios geniales. Un abrazo e beijinhos 😉

  6. En muchas ocasiones estos barrios no tan turísticos tienen mucho que ofrecer. Por lo que cuentas el encanto de Arroios bien merece una visita y nos lo apuntamos para cuando viajemos a Lisboa.

    ¡Saludos!

  7. “Un edificio al que le hacía falta cariño”, me ha encantado esta frase. Sin duda hay muchas ‘lisboas’ y me ha encantado conocer de tu mano Arroios… Gracias!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Hola Carol!Qué alegría leerte 🙂 Muchas gracias por tu comentario. La frase…tal cual lo que sentí al verlo,si hubiése sido una persona o un árbol le hubiése dado un abrazo jajaja. Un beso grande guapa!

  8. Alba Luna dice:

    ¡Con lo que me gusta a mí Lisboa y no conocía este barrio! Suena muy a ti y me da la sensación de que a mí me gustaría mucho también así que apuntado queda. Con lo cerquita que está Lisboa y lo poquito que lo conoce la gente…

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Pues sí, es muy yo y muy tú también, te gustaría y te sentirías súper cómoda 🙂 Sería un buen punto para encontrarnos y no vernos de año en año!Beijinhos mil.

  9. A veces nos pensamos demasiado el lugar donde nos alojamos, sobre todo si reservamos con tiempo, pero cuando, como en vuestro caso no lo hay te tiene que atener a las consecuencias apechugar con lo que toque. Sin embargo estas “consecuencias” han resultado fantásticas, me ha encantado el barrio. Es que Lisboa es impresionante, con tu post me has recordado que tengo que volver 😉
    Un abrazo
    Carmen

    • Maruxaina Bóveda dice:

      La verdad es que sí Carmen, la poca antelación resultó genial para conocer la zona de Arroios. Cuando vuelvas a Lisboa no dudes en dar un paseo por el barrio. Un besiño!!

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