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Berlin Gratis. Planes para disfrutar de la capital alemana.

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Berlín ha sido el flechazo de nuestra última escapada europea. Un capital que aún no habíamos visitado, así que aprovechamos que Pearl Jam actuaba en la ciudad para conocerla.

Cinco días para descubrir la capital alemana, tachando de la lista lugares históricos como la Puerta de Branderburgo o los restos del muro que dividió Berlín durante casi tres décadas. Caminando por barrios que invitan a vivir en ellos, localizando edificios en los que sucedieronimportantes capítulos de la historia y disfrutando de mil detalles que la han convertido en una de mis ciudades favoritas del mundo mundial.

Hoy os cuento Ideas para conocer la ciudad sin gastar un euro. Así podeis reservar el presupuesto para elegir un buen alojamiento o visitar algún museo. Otro de los grandes atractivos de la ciudad, que os contaré otro día. Ahora vámonos de paseo por Berlín con nuestros planes gratis.

Puerta de Brandeburgo.

Brandenburger Tor.

 

No es mal plan empezar la visita por un símbolo de Berlín: la Puerta de Brandeburgo. Desde 1791 ha sido testigo de grandes acontecimientos históricos como la construcción del muro que la dejó sin salida. El 22 de diciembre de 1989, tras casi treinta años, volvía a comunicar la avenida Unter den Linden con el parque Tiergarten.

Construida bajo el reinado de Federico Guillermo II de Prusia donde había una de las puertas de la antigua muralla de Berlín. La Puerta de Brandeburgo fue el primer monumento neoclásico de la ciudad. Recuerda a la Acrópolis de Atenas, con columnas dóricas, relieves con escenas mitológicas y la cuádriga en cobre de la diosa Paz en lo alto. Ésta fue robada por Napoleón como botín de guerra y durante ocho años estuvo en París, hasta que fue recuperada y devuelta a su lugar.


 

 

Situada en la Pariser Platz, en el siglo XVIII se construyeron aquí palacetes y elegantes edificios donde vivirían los altos cargos y militares de la época prusiana. Un ejemplo es el famoso hotel Adlon, el más lujoso de Europa en su momento, que contribuyó a que la Plaza de París fuese durante muchos años conocida como el Salón de Berlín.


 

 

Actualmente, en uno de los laterales de la Puerta hay una oficina de turismo y la plaza es punto de encuentro de las excursiones gratis por la ciudad. Así que ojo con los palos de selfie y los paragüas de colores. Varios locales de cadenas norteamericanas, puestos de salchichas y tímidos rincones para el recuerdo.

Monumento al Holocausto Judío.

Denkmal für die ermordeten Juden Europas.

Casi tres mil losas de hormigón oscuro, de diferentes tamaños y alturas, recuerdan a los judíos asesinados en Europa. Tiene un centro de información en la parte subterránea, donde en una de sus salas las parades están cubiertas con los nombres de las víctimas.

En el exterior caminar entre las losas y verse en medio del laberinto puede resultar angustioso. Solo ver las negras paredes en toda dirección y el cielo, el aislamiento y la falta de orientación eran el objetivo del arquitecto estadounidense Peter Eisenman.

 

La obra, inaugurada en 2005 fue recibida con polémica tanto por los ciudadanos como por las víctimas del nazismo. Además de por razones subjetivas de estilo o gusto, por haber contratado a una empresa relacionada con el partido nazi. El líquido antigrafitis usado en las losas es de la misma empresa que fabricaba el gas usado en los campos de concentración.

No estaba entre mis visitas imprescindibles de Berlin, pero está cerquita y puede irse caminando desde la Puerta de Brandeburgo. La visita fue muy breve, varios autobuses acababan de soltar a gentes en traje y vestidos de fiesta que no tardaron en invadirlo todo. Corbatas coloridas, laca para abrir otro agujero de ozono y llamativos colores peleaban por la mejor foto, sin cuestionarse a qué precio. Nos fuimos cuando comenzaron a subirse a las losas.

Bunker de Hitler.

Führerbunker.

Un lugar sin ningún atractivo turístico, el terreno donde estaba el bunker en el que Hitler se encerró en enero de 1945. Nada recuerda que en este aparcamiento, a unos cuantos metros bajo tierra se suicidaba el dictador junto a su reciente esposa, Eva Braun. Le acompañaron ese día de abril el ministro de Propaganda Goebbels, su mujer y seis hijos quiénes también bebieron una dosis de cianuro.

Un cartel identifica el lugar, con explicaciones, un plano y una recreación de cómo era el refugio de Hitler. Más de treinta habitaciones, red eléctrica independiente del resto de Berlín y dicen que pasadizos para llegar a los principales edificios del partido nazi.


 

La placa informativa fue autorizada en 2006 tras la petición de una empresa que hace rutas de lugares subterráneos por la ciudad. Las autoridades alemanas, ni locales ni centrales, ni ningún partido político, han colocado nada que haga referencia al lugar. Un alivio para muchos vecinos que temían que el lugar se convirtiese en un centro de peregrinación neonazi.

Parlamento Alemán

Reischtag.

 

Uno de los imprescindibles para mí de Berlín es la visita al Parlamento Alemán. El edificio del Reichstag es otro icono de la ciudad, escenario de muchos capítulos de la historia del país, es posible ver el hemiciclo y admirar toda la ciudad desde la impresionante cúpula.

Su fachada neorenacentista contrasta con la actual obra de Norman Foster. Cristal y espejos cargados de simbolismo y practicidad, la claridad y transparencia de ver a los políticos trabajar o el aprovechamiento de la luz natural y del calor del sol han convertido el edificio del Parlamento en toda una obra maestra en la arquitectura moderna y en uno de los lugares más visitados de la capital.

Es necesario reservar si quieres entrar bien por internet o en una caseta que hay enfrente del Reichstag. Eliges día y hora, presentas tu pasaporte y te dan una hoja verde con los datos de la visita.

Ésta te la pedirán, así como los pasaportes, en el control de acceso, donde comprueban que estás en la lista. Es como en los aeropuertos, pero rápido y con policías muy amables. En la última planta, la que da acceso a la cúpula tienen audioguías gratis en todos los idiomas para ir escuchando durante la subida por la pasarela.

Muro de Berlin.

Berliner Mauer.

 

Creo que es lo primero con lo que muchos relacionamos a Berlín. Su muro, ese capítulo de la historia alemana del que vimos el final en la tele. Jóvenes en vaqueros saltando una frontera que duró casi treinta años hasta esa noche de noviembre de 1989. Terminaba así la división de un país, una decisión tomada en un salón de la cercana y bella Postdam, con consecuencias nefastas para la población alemana.

El Muro de Berlín es ahora la East Side Gallery, una galería de arte al aire libre de más de un kilómetro que discurre paralela al río Spree. Más de cien artistas, de 21 nacionalidades han dejado en el gris cemento su visión de aquél acontecimiento. Coloridos y esperanzados, llenos de denuncia, con interpretaciones confusas, tristes, angustiosos y algunos que podrían describir situaciones actuales.

 

Catedral y Parque Lustgarten.

Berliner Dom.

 

Es el edificio religioso más representativo de la ciudad. A la familia real le parecía demasiado modesta la catedral de Schinkel, el arquitecto del Berlín prusiano, y mandaron construir una nueva enfrente de su palacio.

La imponente fachada, una cúpula de cien metros de alto, cuatro torres o la escalera de granito debieron contentar a los Hohenzollern. Enterrados en la catedral, su Panteón es uno de los más importantes de Europa con más de cien descendientes de una dinastía que dio reyes a Prusia y Rumania, príncipes y emperadores.


 
 

La entrada a la Catedral es de pago, pero merece la pena acercarse a admirar su exterior. Además su situación en el Parque Lustgarten hace que sea un buen plan sentarse un ratito a disfrutar del verde de Berlín.

Gente pintando, leyendo o de charla salpican el tapiz de hierba. Incluso hay unas estupendas tumbonas de madera con vistas al río Spree en las que no dudamos en cargarnos de energía solar.


Barrio de Kreuzberg.

Kreuzberg y Puente Oberbaum.

 

El puente de ladrillo rojo era tan atractivo que invitaba a cruzarlo. Los músicos amenizan el camino peatonal y algunas zapatillas viejas cuelgan de las bóvedas de crucería.El Oberbaumbrücke cruza el río Spree y señalaba donde terminaba el Berlin municipal allá por el siglo XVIII, con una aduana que lo separaba del entorno rural.

Sirvió de nuevo como separación durante la existencia del Muro entre los barrios Friedrichsain y Kreuzberg. El puente sólo podía usarse a pie, dejando las vías del tren y el acceso al tráfico rodado cortados. Hoy es uno de los símbolos de la reunificación alemana.



 

Un mural de Blu, el artista italiano que conocimos callejeando por Florencia, nos recibió en Kreuzberg. La pequeña Estambul es un ejemplo de multiculturalidad, siendo la población turca la más numerosa del barrio, y de Alemania en general, desde hace décadas.

De hecho fue aquí donde dicen que se inventó el Donner Kebap. Kadir Nurman montó un restaurante en esta parte de Berlín y adaptó su plato a la comida rápida europea en los años '70. Hoy encontramos gastronomía de cualquier parte del mundo, edificios rescatados del olvido, grafitis, tiendas de ropa diferente y mucha vida en sus calles. Punks de sesenta años se mezclan con jóvenes estudiantes, bohemios, artistas y vecinos de toda la vida conviven con el riesgo de que el barrio se ponga tan de moda que pierda su autenticidad.


 
 

 

En este lado de la ribera del río, encontramos paneles informativos en recuerdo de Udo Düllick, asesinado al intentar cruzar el río, de la poetisa y activista contra el racismo May-Ayim-Ufer o de los niños que murieron ahogados porque las fuerzas de seguridad tenían orden de no socorrer a nadie.

Estos paneles son parte de un proyecto llamado la Milla Histórica del Muro que recorre la ciudad siguiendo la trayectoria que dividía la ciudad.


 

Conocer sus Plazas.

Postdamer, Alexander y BebelPlatz.

 

Si te gusta caminar y el tiempo acompaña, recorrer las plazas de Berlín es una forma estupenda de conocer la ciudad. Además de la Parisplatz de la que os hablé al principio y por la que se paseaba Chaplin cuando se alojaba en el Adlon, hay otras plazas que merecen una visita.

Nosotros empezamos por Postdamer Platz. En la década de los '20 fue uno de los puntos más populares de Europa, quizá eso influyó en que en Postdamer Platz se instalase el primer semáforo del continente, del que hay una réplica.

Aquí vimos el primer trozo del Muro. Los adoquines que atraviesan la plaza muestran como quedó dividida en dos durante 28 años. Actualmente la plaza está rodeada de modernos edificios y en ella se encuentra un museo dedicado al pintor Salvador Dalí.


 

 

La Bebelplatz, en el antiguo Forum Fridericianum, es una de las más bonitas de la ciudad. Un lugar creado por el rey Federico II como centro de arte y cultura, con edificios como el de la Universidad de Humboldt o la catedral St. Hedwigs inspirada en el Panteón de Atenas.

Quizá el exceso de conocimiento que rezumaba la plaza fue el motivo por el que los nazis la escogieron para la Quema de Libros. Una placa en el suelo recuerda la noche de 1933 en la que más de veinte mil ejemplares de libros prohibidos fueron lanzados a una hoguera.

Y por Alexander Platz pasareis en algún momento de vuestra estancia en Berlín. Núcleo de medios de tranporte, aquí se encuentra la famosa Torre de Televisión (Fernsehturm) que es perfecta para orientarse por la ciudad gracias a sus 368 metros de altura.

El Reloj Mundial, la Fuente de Neptuno o el Ayuntamiento Rojo son otros de los atractivos de una plaza en la que se concentraron los berlineses para protestar cinco días antes de la caída del Muro.


 

Como veis en Berlín encontrareis un montón de opciones para conocer la ciudad sin abrir la cartera. Además en los parques, centros sociales y culturales hay actividades gratuitas como clases de yoga, conciertos o exposiciones.

Si conocéis Berlín y tenéis más planes gratis (o no), me encantará leeros en los comentarios. Seguro que volvemos a la capital alemana, ¡es una ciudad para repetir!


12 Comments

  1. Jordi dice:

    Pues casi que conozco todos los sitios que comentas, sin embargo hay uno que me ha llamado la atención y que no he tenido la oportunidad de visitar. Me refiero a este bunker de Hitler. La próxima este edificio Berlín no me lo pierdo.

  2. ¡¡Para que luego digan que viajar es caro!! A nosotros Berlín nos sorprendió muy gratamente ya que fuimos con la idea preconcebida de que sería una ciudad gris y sin mucha gracia, pero nada que ver. La gente es súper amable, se respira muy buen rollo en la ciudad y, como bien explicas en tu post, hay muchas cosas que hacer y visitar sin necesidad de gastar dinero. ¿Qué más se puede pedir?

    Muy buen post Maruxaina!.

  3. ¡Hola Maruxaina!

    Qué bien nos viene este post! Ya sabes que Berlín es de las primeras ciudades en nuestra lista de pendientes!

    No tenía ni idea de que visitar el Reichtag era gratis, así que genial! Y tampoco conocía el búnker de Hitler, ya sabes que la Historia nos encanta, y por allí nos pasaremos, sin duda!

    Un besote!!

  4. Las palabras Berlín y gratis en la misma frase suenan de maravilla 🙂 Una de las ciudades que más pendientes tengo de Europa. Llegará su momento… llegará, jaja. ¡Un abrazo, Maruxaina!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Te gustará Sergio y es súper fotogénica 😉 Los planes gratis abundan en Berlin, para ser una gran capital es bastante barata. ¡Un abrazo de vuelta!

  5. Kris dice:

    Mira que Berlín no es una de esas ciudad super bonitas… pero le sobra atractivo por los cuatro costados. Además de planazos sin gastar un euro. Muy buenos todos. 🙂

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Gracias Cris!La verdad es que he vuelto más que enamorada, como dices no es bonita como París o Budapest pero tiene un encanto y un buen rollo que no he visto en otras ciudades. ¡Deseando volver!

  6. Luz dice:

    Hola Maruxaina, me encanta Berlín, y aunque he ido muchas veces todavía me queda mucho por ver. ¡Qué pena habernos perdido Kreuzberg! El puente y los paneles recordando a diferentes personalidades muertas en la zona. Añadiría como plan gratuito en Berlín el visitar Temple Place, en el barrio de Friedrichstein, un antiguo taller de trenes (o algo así, no lo tengo claro), donde artistas y locales se reúnen a comer o tomar algo, lleno de artes callejero (murales enormes, locales muy originales, la disco más pequeña del mundo, estatuas particulares…) ¡Interesante! Saludos.

  7. Eva dice:

    ¡Esta genial el post! No era consciente de que se podían hacer tantas cosas en Berlín sin tener que pagar. ¡Cada vez tengo más ganas de conocerla!

    ¡Un saludo!
    Eva

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Hola Eva!
      Gracias por tu comentario 🙂 Berlín es una ciudad fantástica que merece muchas visitas, tiene planes para todos los gustos y como has leído, muchos gratis así que cuando la conozcas ya sabes!
      Un abrazo guapa.

  8. Maria Jose dice:

    Ole ole, cómo molan esos planes gratis!!! A mi me pasó lo mismo que a ti. Para mi Berlin fue flechazo. Quizás porque tenía otra idea “oscura” de la ciudad. Por eso es importante viajar para cambiar los topicos y las tonterías. Esa vida y esa “luz” de la capital hace que sea de mis preferidas. Gracias por compartir!

  9. ¡Cuántas cosas por hacer en Berlín! ¡Y gratis!
    Os quedasteis alucinados con la gente que encontrasteis en el Monumento al Holocausto. Es muy curioso lo del líquido anti graffittis, pero no me lo quiero ni imaginar lleno de rallajos…
    Algo que me ha sorprendido es lo del Doner Kebab jajaja

    El refugio donde murió Hitler sería un lugar algo tétrico y en parte, que no quede nada me llama la atención. Desde luego se hubiera convertido en un lugar turístico. Hay sitios que cuesta ver sin ser objetivo.

    Berlín tiene mucho más de lo que esperaba. Gracias por compartir todos estos planes.
    Un abrazo.

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