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Excursión a las Islas Cies

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Hay tradiciones que sí deben seguirse. La visita a Cíes al terminar el colegio es una de ellas.

M i madre nos llevaba todos los años, era nuestra forma de darle la bienvenida al verano. Como si fuesemos una semana, la excursión a las islas era toda una aventura y eso que ni salíamos de la ciudad. Recuerdo ir caminando desde casa, los nervios ante un día de aventura y el olor a tortilla francesa cada vez que abría la mochila.

Lo mismo hicimos esta vez, cuando Gala empezó las vacaciones de verano. Gorros y crema para el sol, un buen libro y bocadillos preparados para disfrutar de nuestras islas.Las Cíes, que eran llamadas por los romanos las islas de los dioses y que nos regalaban preciosos atardeceres con sus siluetas en la ría de Vigo.

 
 

La travesía en barco tarda unos 45 minutos, iba lleno pero conseguimos sentarnos en la parte de arriba para aprovechar el día de sol que nos acompañaba. La isla que nos recibe, de las tres que forman el archipiélago, es la isla Norte o isla de Monteagudo. En ella está la famosa playa de Rodas, sin duda la más visitada por su comodidad y por haber sido elegida la mejor playa del mundo por un diario británico.

Siguiendo la pasarela de madera y dejando atrás el enorme bar-restaurante, llegamos a la caseta de información. Unas mesas y útiles para colorear esperaban pacientes a algún niño, nosotras aprovechamos la pequeña biblioteca para llevarnos un par de libros para identificar plantas y aves. Son cada vez más quienes se acercan a las islas no tanto para disfrutar de sus playas sino para observar especies que encuentran en este lugar su perfecto hábitat. Y es una muy buen opción para hacer con niños y descansar un poco del sol.

 
 

Las playas de Cíes son de arena blanca y agua muy fría, aunque os aseguro que ya lo fue más. Hay que tener cuidado con los escalones de arena y es indispensable untarnos de crema solar. Hay un total de 9 playas para elegir, la más cómoda es la de Rodas, justo pegada al muelle por lo que en apenas unos pasos estás en la arena. Es muy larga, algo más de un kilómetro, pasear por su orilla al amanecer es un indispensable si duermes en la isla, pero en los meses de verano se llena de sombrillas de colores tras la llegada de los primeros barcos. Al final de Rodas, está la pequeñita playa de Bolos a la que también puede llegarse por el sendero que pasa por el antiguo cementerio de la isla.

Si buscais una playa más tranquila, hay un sendero pegado al restaurante que conduce a la playa de Areíña, apenas 30 metros de arena que son muy solicitados. También cerca, a la derecha de la caseta de información y tras recorrer un bonito sendero está la playa de Figueiras, la de los Alemanes, muy conocida por ser de las primeras nudistas de la zona. A primera hora de la mañana los ecucaliptos dan sombra en parte de la playa, es más tranquila que Rodas y como todas las de Cies cuenta con bandera azul.

 
 

Para quien quiera caminar un poquito antes del baño hay que cruzar a la isla del Faro. La más grande del archipiélago, donde se encuentra el único camping y otro de los restaurantes. Para pasar de Monteagudo a esta isla hay un puente de piedra que según las mareas puede estar o no transitable, algo a tener en cuenta para volver a coger el barco al finalizar el día. En esta isla yo os recomiendo la de Nuestra Señora. Mucho más pequeña e íntima, con unos atardeceres preciosos.

Si os aburrís de la playa o queréis disfrutar de la fauna y flora de las islas, las rutas de senderismo son una perfecta opción. No hay coches circulando por lo que se asegura un paseo tranquilo, sólo alterado por algún tractor que realiza trabajos de mantenimiento y limpieza. Hay cuatro rutas principales, tres de ellas conducen a tres faros, están señalizadas y su dificultad varía por lo que es aconsejable informarse bien antes de empezar.

 
 

La más corta es la ruta del Alto Príncipe, tres kilómetros que empiezan, como el resto, en la caseta de información. Es en dirección a la playa de Figueiras e incluye unos cien metros de senda rocosa al final del trayecto. Sus atractivos son la belleza de los acantilados y la Silla de la Reina, una formación rocosa muy visitada. Un poquito más larga y menos conocida es la ruta al faro de A Porta, son cinco kilómetros pero con zonas de sombra entre bosques y por la costa sur de la isla del Faro. Como puntos de interés en el camino encontraremos el centro de interpretación, el lago y las vistas de la isla de San Martiño, a la que sólo se puede ir en barco privado.

Nosotras en esta ocasión no hicimos ninguna porque no salimos de la playa, estuvimos cual peces en remojo casi todo el día. Jugamos en la playa, nos rebozamos como croquetas, hicimos uno de nuestros ya habituales castillos Happy, mil millones de fotos, y saboreamos los bocadillos de tortilla francesa, aún más que cuándo éramos pequeñas.

El año que viene seguro que volvemos, para conocer el interior de las islas, subir hasta alguno de los faros y quizá pasar una noche en la isla. Una experiencia de lo más aconsejable que a los pequeños seguro les encanta, Gala, acostumbrada al campismo desde pequeña, lo está deseando. ¡Os lo contaremos!

  • Imprescindibles: crema solar y calzado cómodo.
  • No hay papeleras así que la basura hay que llevarla en el barco de vuelta.
  • Comprar los billetes de barco por internet para evitar colas y esperas.
  • Es una isla con fauna y flora protegidas, hagamos visitas responsables.
  • Hay cuatro restaurantes/bares y una tienda al pasar el camping.
  • Hay tiendas de campaña en alquiler si no quieres ir cargado.

11 Comments

  1. unmundopara3 dice:

    Que pasada de bonitas son las Cíes. Galicia en general y esta zona en particular son espectaculares. Nena que suerte tienes de vivir cerca de ese pequeño paraíso, la próxima vez que suba a Galicia me tienes que llevar.
    Precioso post, lleno de recuerdos imborrables!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Muchas gracias guapa!! Claro que te llevo 🙂 La verdad que sí es una suerte, un gran tesoro de los muchos de Galicia. Con ganas ya de que llegue el fin del cole para volver a seguir redescubriéndola con Gala.
      Un besazo!

  2. Jordi dice:

    Me trae muy buenos recuerdos las islas, porque allá estuve con mis padres hace más de 30 años…. Veo que las cosas han cambiado poco, por suerte. Las aguas siguen cristalinas y los senderos, poco transitados.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¿Dónde no has estado Jordi?Jajaja 😉 Aunque he de decirte que sí ha cambiado un poco, la cantidad de gente diaria en verano es exagerada y ha perdido un poco de encanto. Lo mejor: ir fuera de temporada 🙂
      Un abrazo!

  3. Qué bonitooo! Y qué paraíso tienen en Galicia eh???? Ahora, la pregunta del millón…. tachaaaan…. el agua está muy fría?? 😉

  4. Las tradiciones se tienen que mantener y si consisten en visitar el paraíso, pues con más motivo aún.

  5. Hay que mantener las tradiciones, si además son tan sanas como esa, pues mejor que mejor!! tengo ganas de dormir en las Cies desde hace tiempo, espero poder hacerlo pronto, eso si, con unas buenas botas para patearmela enterita.
    Un abrazo
    Carmen

  6. De las veces que hemos estado en galicia, las Cíes siempre quedaron sin visitar, aunque si que lo hicimos a la vecina Ons que nos pareció un paraíso natural. Ahora con tu relato y las fotos nos has inspirado para no dejar la oportunidad de volver a Galicia y desconectar en este preciosa isla atlántica!!! si vamos, ya sabemos a quien pedir consejo.

    Un placer volver a leerte Maru!

    Eva y Carmelo

  7. Vaya color que tiene el agua! Me das mucha envidia porque tengo muchísimas de conocer las islas Cíes. Qué afortunada eres por haberlas tenido como parte de tu infancia, y ahora continuar pudiendo visitarlas cada verano. El día que vaya me gustaría disfrutar de su atardecer y quedarme a dormir.
    Un saludo!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Cris!
      Si vienes no dudes en quedarte al menos una noche, ¡merece mucho la pena!Sí somos afortunados de tenerlas enfrente de casa, es nuestro gran tesoro!!
      Un abrazo y gracias por la visita 😉

  8. Patri dice:

    Ay qué recuerdos, las Cíes las visité con 11 años en mi primer viaje a Galicia que estuve 15 días en una casa en Baiona con mis padres y mis tíos. Cogimos el barquito y allí desembarcamos, pura naturaleza, el agua turquesita aunque sí que el agua estaba helada je je je (una es de Mediterráneo…) Qué ganas de volver a Galicia, un besazooo

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