Kutna Hora, mucho más que huesos (R.Checa, día 3)

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Kutna Hora, mucho más que huesos (R.Checa, día 3)

El primer sitio en el que entramos a comer tenía muy buena pinta pero resultó que dentro llovía y una mesa enorme de españoles gritaba al fondo así que decidimos salir pitando. Bajamos por la calle Barboska, la tormenta de verano había oscurecido tanto el cielo que parecían las seis de la tarde y los turistas y sus cámaras se habían esfumado en tan solo unos minutos.

En el restaurante donde comimos, el personal estaba más que serio, además de ser muchos para apenas cuatro mesas, controlados por una mujer más seria todavía que paseaba por el local en modo controlore total. No tuvimos que esperar apenas por los enormes platos cuyo ingrediente principal fue el queso: pasta con salsa de cuatro quesos, queso de cabra con una dulcísima mermelada y unos rebozados rellenos de queso fundido que fui incapaz de terminar. Aquí nos enteramos que en el interior se podía fumar pero sólo a partir de las tres de la tarde, lo que no sé si era en ese local en concreto o es así en todo el país.

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Caminamos dejando atrás la catedral de Santa Bárbara, ya entre mis favoritas, y volvimos sobre los pasos hechos esa mañana hasta llegar a la entrada de Kutna Hora. Allí con muchas menos visitas está la verdadera catedral, la Asunción Virgen María y San Juan Bautista, nada menos que el edificio catedralicio más antiguo de Europa Central.

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Cuando los monjes cistercienses se establecieron en esta zona se construyó el convento a principios del siglo XII y después la iglesia, fundada en 1280. Como tantas otra se quemó y el arquitecto checo Santini la convirtió en una catedral con mecla de elementos barrocos y góticos, conocida también como el Templo de la Luz. El antiguo convento es ahora la sede de Philip Morris y alberga el Museo del Tabaco, y con reserva previa pueden visitarse la capilla y el refectorio.

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La entrada es de pago, una amable señora nos dio un folio con algo de información en español, en el que pudimos leer que allí se encontraban las reliquias de San Félix, quien pasó de dormir en una tabla y viajar descalzo a descansar para siempre aquí (El Papa Benedicto XIV donó sus restos en 1742).

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Como entrante a nuestra visita al osario aquí también había cráneos, los de los monjes asesinados en el siglo XIV.

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En seguida llamaron mi atención las increíbles figuras talladas que adornaban los confesionarios. El pelo, las arrugas de la ropa y las expresiones, sobre todo la de uno de ellos me enamoró. Lástima que no he averiguado quién es el artista.

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Nuestra visita terminaba en las alturas, subimos la preciosa escalera Santini para acceder al interior del tejado y apreciar toda la planta del edificio religioso más grande del país hasta que se construyó la catedral de San Vito de Praga.

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El clima nos dio un respiro, había dejado de llover y nos sentamos en una terraza a tomar un café antes de entrar en el osario de Sedlec. Quedaba algo más de una hora para que cerrase y seguía habiendo tanta gente como por la mañana. Hacer fotos resultaba algo incómodo así como pararse a ver algo con calma, la capilla no es grande y cada vez que alguien se acercaba demasiado a los huesos sonaba una molesta alarma.

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En la entrada, hecho como no podía ser de otra manera de huesos, fotografiamos la firma del creador de este tétrico osario. Frantisek Rint fue el carpintero que la familia Scharzenberg contrató para redecorar el interior de la capilla y ocuparse de los huesos.

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Se calcula que 40 mil huesos hay en este pequeño lugar, desbordado por las muertes ocasionadas por la Peste Negra del siglo XIV pero también por la fama que adquirió ser enterrado en Sedlec. En 1278 el abad del monasterio viajó a Jerusalén y de allí trajo tierra santa del monte Golgotha (donde se cree que crucificaron a Jesucristo), esparció esa tierra por el cementerio y las solicitudes para descansar eternamente en él se multiplicaron.

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El carpintero Rint debía tener mucho tiempo libre e imaginación, porque en lugar de enterrarlos se dedicó a decorar la capilla a base de cráneos, fémures, clavículas, mandíbulas…Todo un muestrario de huesos humanos, aquí Bones sería feliz, jajaja!

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He leído que la lámpara de araña tiene al menos un hueso de cada hasta completar los 206 que tenemos, la verdad es que es bastante alucinante y no resulta feo. Rint trató los huesos con cal clorada para desinfectarlos y mantener el color blanco.

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En el escudo de armas de la familia Schwarzenberg descubrimos un escalofriante detalle que habíamos visto en alguna fotografía: el pájaro picando el ojo de uno de los cráneos (se dice que de un turco)

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Ahora es muy frecuentado por turistas y viajeros curiosos pero durante muchos años estuvo cerrado y mal cuidado, en los noventa se abrio al turismo y se ha convertido en el interés principal de quiens visitan Kutná Hora.

 

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Como es habitual en mí me agobié con tanta gente y salí fuera mientras Raúl se quedaba haciendo fotos. Paseé por el cementerio de Todos los Santos y una vez más encontré curiosas tumbas, muchos apellidos iguales y lápidas con flores marchitas.

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Volvíamos andando a la estación cuando otro chaparrón nos pilló en medio de la interminable calle. La suerte fue que llegamos y apenas tuvimos que esperar diez minutos por el tren que nos llevaría directamente a Praga, sin necesidad de hacer transbordo. Paramos en la tienda asiática de nuestro nuevo amigo, siempre sonriente el hombre, y preparamos la cena en el apartamento mientras planeábamos la siguiente jornada.

Dejábamos Praga para pasar una noche en Cesky Krumlov, lugar del que sólo había escuchado buenos comentarios y visto fotos de cuento. Antes de dormir me levanté a cerrar con llave, no vaya a ser que la dueña venga a despedirse a primera hora pensé y se repita la primera mañana en Praga.

 

 

12 Comments

  1. Diabarama dice:

    Estooo… cómo que dentro del garito llovía?? Jarl?? Menudo viaje, entre eso y el exquisito gusto ornamental del sr. Rint… sin hablar de la tumba con el volante… jajajajaja, no tuvistéis apariciones nocturnas también? Tremendo lugar. Por supuesto, dan ganas de ir!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Jajaja pues tal cual, había un agujero en el techo y llovía…Lo mejor es que no se les veía preocupado :/ Visto así en conjunto sí que fue un día curioso pero la noche fue tranquila y resultó de las mejores visitas del viaje. ¡Un abrazo!

  2. Buenaaaaas,

    A nosotros se nos quedó en el tintero. Es muy diferente a como imaginaba la capilla de los huesos.

    En un par de restaurantes en los que estuvimos, los camareros también estaban serios llegamos a pensar que era una características del país.

    Saludos viajeros

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¿Y cómo la imaginabas Ismael?Yo había visto algunas fotos y creí que sería más grande…santa paciencia que tuvo el hombre para colocar tanto hueso 😉
      El carácter por lo general sí que nos pareció bastante cerradillo…Un saludo!

  3. Patri dice:

    Madre mía, qué entrada tan inquietante, tanto hueso, parece para la noche de Todos los Santos… El cementerio me ha parecido muy curioso (me encantan los cementerios…) me ha recordado a los que he visto en Rusia con la estrella roja 😉
    Un abrazo de la cosmopolilla

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Pues este sería un cementerio curioso para tu lista. El lugar es perrfecto para rodar una peli de terror 😉 Un abrazo de vuelta guapa!

  4. la verdad es que el sitio impresiona, yo viendo las fotos no sé si me atrevería a caminar entre tanto hueso.
    LO que sí que me ha convencido es el queso 😉 ….. Pero me he quedado a cuadros con la lluvia dentro del restaurante jejjeje

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Creo que da más impresión verlo en fotos que en directo 😉 Sería distinto si la visita fuese de noche y en privado jajaja Lo del queso aún lo recuerdo hoy y ya han pasado unos añitos. Gracias a la lluvia del restaurante, cosas curiosas donde las haya, encontramos un lugar mejor para comer 🙂

  5. Gloria dice:

    Me acuerdo cuando tuve la visita guiada al osario de huesos, creí que me iba a espantar, y luego cuando entramos con el grupo vi que no era para tanto, y el grupo de españoles comenzaron a bromear, diciendo que pasaron los aliens por alli, que locos

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Con la cantidad de gente que hay siempre y lo pequeña que es la capilla a mí no me dio ninguna impresión la verdad… Un saludo Gloria.

  6. Cristina dice:

    Me ha encantado la entrada, yo estuve hace años en Kutna Hora y tu relato me ha recordado aquella visita. Llovía tanto… pero tanto… que vi la ciudad desde el coche (fuimos desde España hasta allí). Ahora me apetece volver porque a mi me encantan también estas historias de cementerios y huesos. Por cierto, ¡¡¡menuda lámpara!!! Y menuda comida a base de queso, me hubiera encantado!!
    Un abrazo

    • Maruxaina Bóveda dice:

      En coche desde España…eso sí que eran grandes viajes 🙂
      A mí el queso me encanta pero aquéllo era casi imposible de comer de lo que llenaba, aunqe sí te lo recomiendo cuando vuelvas a Kutna. Un abrazo guapa!

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