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Un pazo de cuento (A Estrada)

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La niebla nos acompañó durante todo el camino, como bien decía Leticia parecía que nos dirigíamos a Mordor. Tardamos poco más de una hora en llegar A Estrada y como faltaban quince minutos para la hora acordada, y yo necesitaba una segunda dosis de cafeína, nos fuimos a redesayunar.

El resto de compañeros no tardó en llegar, todos muy abrigados y algunas caras de sueño pero muchas ganas de pasar el día conociendo algunos tesoros que Kike, del Concello de A Estrada, había incluido en nuestra ruta. Durante esa semana, recibimos un detallado programa, vídeos de la zona, enlaces con información de cómo llegar... La verdad es que sin haber empezado la visita, la organización ya se merecía un diez.

Después de pasar lista como cuando te ibas de excursión con el colegio, nos subimos al bus con el que haríamos todos los recorridos por la comarca. Además de los compañeros de Galicia Travel Bloggers, también participaban otros locos de la fotografía, el buen comer y las ganas de conocer o redescubrir Galicia.

 

Nuestra primera parada fue el Pazo de Oca, nos recibió rodeado de niebla, hacía mucho frío y nos detuvimos en el crucero para nuestra primera foto de grupo. Mis conocimientos sobre el sitio eran nulos por lo que intenté no perderme las explicaciones que nos dio Silvia. La guía que nos acompañó durante la visita al llamado por algunos el Versalles gallego.

La piedra es la protagonista de esa plaza. En las modestas casas de los sirvientes, en la fachada de la capilla de San Antonio de Padua o en la torre del edificio principal. Me imaginé a los nobles gallegos que allí habían vivido recorriendo aquella preciosa balaustrada para ir a misa, cotillear lo que pasaba en el plaza o simplemente para dejarse ver.

 

 

Según se cuenta, los orígenes del Pazo de Oca están en una antigua fortaleza del siglo XII. Aunque empieza a conocerse con Álvaro de Oca y su hijo, llamado Suero. Cosas de la historia, como apoyaban a Juana la Beltraneja, en vez de a Isabel la Católica, el arzobispo de Santiago se quedó con sus propiedades en 1477.
Casi cien años después paso a formar parte de la corona de Felipe II. Éste lo vendió, quizá intentando que el país no cayese en su cuarta bancarrota, a María de Neira (gallega de familia bien) por casi 200 mil maravedíes (no he encontrado conversor de moneda para ponerlo en euros, ¡sorry!).

La discreta puerta blanca de la entrada disimula muy bien todo lo que nos esperaba en el interior: jardines, laberintos, estanques, fuentes e incluso un huerto.

Pudimos además visitar dos salas, sobre las puertas del siglo XVI, los escudos familiares de los Neira y los Luaces. Éstos no dudaron en decorar una de ellas con todos los trofeos de caza de la señora.

Y muy aficionada debía ser porque allí había de todo y de todos los tamaños, no me gustó nada, daba muchísima grima y eso que intenté centrarme en el futbolín o la preciosa mesa que me recordó a Willy Fogg en el Reform Club. Pero era difícil no tropezar la mirada con unos cuernos, cabezas o animales enteros con sus ojillos...Fatal. Sin todos esos muertos, la habitación es preciosa, enormes vigas de madera en el techo, chimenea y un acceso con vistas preciosas al jardín.

 

Hacía allí continuamos la visita, nos detuvimos a hacer algunas fotos, mientras Silvia nos contaba como los planes de ampliación del edificio habían sido suspendidos. Aunque los propietarios tuvieron el genial detalle de indicar en el muro por donde deberían seguir las obras.

Pasamos por delante del invernadero, no abierto al público, y recorrimos preciosos caminos para llegar a la capilla. Tuvimos además la suerte de que el jardinero del pazo nos acompañase durante la visita y fuese resolviendo nuestras dudas sobre todo lo que íbamos viendo.

 

El agua es sin duda otra de las protagonistas del Pazo, está por todas partes y en fuentes de lo más originales. Cualquier esquina invita a detenerse, en primavera tiene que ser precioso, con los colores de las flores y el sol, sentarse y escuchar el rumor del agua...Aunque lo bueno de visitarlo en invierno es que estuvimos solos durante todo el recorrido, lo cual también se agradece.

Una de las cosas que más me gustó fue el lavadero del siglo XVIII. Y como no el estanque. Está dividido en dos partes que representan el infierno, con barco de guerra incluido, y el paraíso, en el que vemos un barco de pesca con una amable escultura de un pescador. Fue encargado por la familia Gayoso (quizá parientes del famoso presentador de Luar?), Andrés, el VI Señor de Oca fue quien transformó en palacio la fortaleza. Dejando los trabajos de cantería a un padre y su hijo Esteban Ferreiro.

 

Encima del embarcadero, si sois curiosos y os asomais por la ventana podreis ver un molino de dos piedras, según nos explicó Silvia podría deberse a que uno fuese para trigo y el otro para maíz.

El recorrido aún tenía más sorpresas: nos dio la bienvenida un libro abierto hecho en boj. Un lugar de cuento nos esperaban entre otros personajes Alicia, entrando en el espejo, grandes figuras de ajedrez, un cocodrilo gigante y hasta Peter Pan. Me encantó y flipé como una niña pequeña descubriendo nuevas figuras. ¡¡¡Solo me faltó que apareciese Eduardo Manostijeras!!!


 

Fue el Duque de Segorbe quién mandó realizar este topiario. Él es quien actualmente visita el Pazo, la prensa cuenta que suele asistir a la fiesta patronal de San Antonio de Padua. La propiedad pertenece a la familia Medinaceli, siendo la última duquesa (fallecida en 2013) quien decidió abrir el lugar al público a través de su Fundación.

Como curiosidades y cotilleos: Almodovar rodó alguna escena de La piel que habito (2010) y celebró su boda la hija de Adolfo Domínguez con un asesor de Obama. Quien se lo iba a decir a Suero...

Por último, caminamos hacia el paseo de tilos. Fue incluido en la reforma de los jardines del siglo XIX y diseñado por el jardinero del Palacio Real. Además de poder hacerse unas infusiones estupendas, las carreras de caballos que organizaban en el paseo debían ser todo un espectáculo.

 

Fue mucho más de lo que esperaba y estoy deseando que lleguen las flores y el buen tiempo para volver. Desde Vigo hay dos autobuses al día, en coche está a poco más de una hora y es un lugar perfecto para desconectar, para ir solo, para los románticos y enamorados, para ir con niños o con abuelos, para hacer fotos...

Me ha encantado descubrir que tenemos lugares tan bonitos en Galicia y me reafirmo en que valoramos poco lo que tenemos y en que tengo que dedicarme más a galizear.

Pero la visita continuaba así que volvimos al autobus, nos esperaban un bosque de cuento, árboles con elegantes trajes verdes, la amable gente de La casa de la sidra, los protagonistas del Entroido dos Xenerais y un menú con cocido gallego incluido.

 
 

Muchas gracias al Concello de A Estrada por invitarnos a conocer el Pazo de Oca y demás atractivos de la comarca pontevedresa. Por supuesto a Kike por toda la organización; la guía Silvia, el jardinero (no recuerdo el nombre, lo siento) y a todo el personal del Pazo por la visita. ¡Nos veremos pronto!

17 Comments

  1. Pepa Alvarez dice:

    Aunque lo he visitado varias veces,con tu relato apetece volver y recrearse por esos jardines inolvidables,gracias por
    hacer que lo recordemos!!

  2. […] Maruxaina y su mochila: Un pazo de cuento […]

  3. Leticia dice:

    Me encanta!! Y es verdad, parecía Mordor, pero aún así merece mucho la pena darse una vuelta por allí. Y queda tan cerquita de Santiago!!

    • Maruxaina dice:

      Gracias Leticia !!!
      Lo que hablábamos el otro día , tenemos que volver en primavera , sino en verano que hacen representaciones y puede estar genial 🙂

  4. Oh, me encantó, entre la niebla, el jardín, las figuras y esa arquitectura tan romántica de verdad que parece de mentira, un aura como de misterio y de cuento. No lo conocía y me han dado muuuchas ganas de ir, si es en otoño mejor, yo también quiero verlo así je je je 🙂

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Hola Patri!
      Este pazo te inspiraría bonitas historias, con niebla y en otoño seguro pero en cualquier época del año es de cuento. La próxima visita a Galicia ya sabes 😉
      Un beso grande.

  5. Madre mía que lugar más fantasmagórico. Si voy por allí te llamo y me acompañas porque solo no creo que me atreva. Jamas había oído hablar del Pazo. Haces una difusión preciosa sobre tu tierra!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Jajaja!Sin problema te hago de guía Jordi pero un viajero curtido como tú seguro que no tendría problema 😉
      Es uno de los pazos más conocidos de Galicia, pero quizá fuera no lo es tanto. Para eso estoy, para enseñaros la de cosas interesantes que tenemos por aquí. ¡Un beso grande!

  6. Carmen dice:

    Un lugar realmente mágico a juzgar por tu relato y tus fotos. Creo que ni muchīsimo menos ganaría en belleza en un día soleado. A mi es así como de verdad me gusta y con niebla mucho más.
    Un abrazo
    Carmen

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Carmen,
      Gracias por tu comentario. La visita con niebla sí le da un encanto especial pero en primavera también está increíble. Sea cuando sea es una visita que recomiendo sí sí.
      ¡Un abrazo de vuelta!

  7. […] sitios recomendables en Galicia no deja de crecer, hace una semana añadía A Estrada y el precioso Pazo de Oca y hoy viajamos hasta la comarca de O Barbanza, en la zona norte de la Ría de Arousa. Comprende […]

  8. […] de la agradable visita por el Pazo de Oca, subí al bus con el resto de compañeros de GaliciaTB porque el siguiente destino nos esperaba. En […]

  9. […] ya que estais en esa bonita zona, no dejeis de visitar el Pazo de Oca ,si no lo conoceis seguro que os sorprende. ¡Feliz Entroido! Muchas gracias al Concello A Estrada, […]

  10. Que bonito. No lo conocía, y mira que he estado en Pontevedra, no había oído hablar de este pazo. Como tengo que volver por esta zona me lo apunto para visitarlo la próxima vez.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Belén,
      Pues ya tienes visita para tu próxima escapada por aquí 🙂 Merece mucho la pena, por el castillo, los jardines, el entorno y su historia. Un saludo!

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