Primera noche en Praga (República Checa,día 1)

República Checa. Preparativos de viaje.
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Primera noche en Praga (República Checa,día 1)

 

Viernes, 24 de Julio 2015.

 

Seis meses después de ganar el premio, empezaba nuestro viaje a la República Checa. Unos billetes de avión hicieron que la Quedada Viajera de Minube fuese aún mejor y volví de FITUR más que contenta.

Como el vuelo salía muy temprano bajamos a dormir a Porto, a un hotel cerquita del aeropuerto de Sa Carneiro. Por el camino aventurábamos qué motivos le pueden llevar a uno a ponerle Puma al nombre de un hotel, sólo encontramos dos medianamente razonables:que le guste el bonito y rápido animal o que fuese un fan del cantante y su melena. Al llegar, ni rastro de pistas al respecto, el hombre de recepción, quizá el dueño, estaba comprobando sus números de la suerte. Inmóvil, delante de la tele y medio a oscuras en un salón setentero, se acercó y con una gran sonrisa nos saludó diciendo : ¡¡No vaya a ser qué sea rico!!.

La habitación era enorme, el wifi perfecto y la bañera azul me invitaba a esconderme detrás de su cortina de espirales blanquiazules pero el hambre pudo más y nos fuimos rápido al único bar que había abierto en la zona y casi que en el pueblo. Eran casi las nueve de la noche y éramos la única mesa por lo que no tardó en salir nuestra cena que acompañada de un rico vino inauguraba nuestras minivacaciones.

 

Madrid era nuestra primera escala, de allí saldría el vuelo a Amsterdam donde solo estaríamos una hora y finalmente llegaríamos a Praga casi a las seis de la tarde. Genial porque si hay algo que no me gusté nada es llegar a una ciudad de noche y en este caso los nombres de las calles me decían que no sería fácil moverse por la ciudad.

Me dormí pensando lo mucho que me gusta Portugal y agradeciendo que mis padres me llevasen de pequeña tantas y tantas veces, todos los fines de semana vaya…Adoro lo bien que se come, sus cafés con café de verdad, el sonido del portugués, lo amable que es la gente, sus pueblos parados en el tiempo, las playas infinitas y los mercadillos.

 

Sábado, 25 de Julio 2015.

 

El mal tiempo hizo que tuviésemos que comer en Barajas, invitados por la compañía eso sí, volar a Londres y llegar cinco horas más tarde a nuestro destino.Y yo, que soy mucho de reclamar y decir lo que no me gusta en este caso haré lo contrario. La atención fue perfecta, todo fue súper fácil, la señora del mostrador de KLM súper maja y tuvimos la oportunidad de probar cómo se vuela en Brittish y tomar té con leche y cuscus de merienda.

El calor nos recibió en el aeropuerto Václav Havel, tras cambiar lo mínimo para movernos hasta el estudio que teníamos reservado, buscamos la parada del autobus. Estaba demasiado cansada para intentar entender la máquina de tickets además había leído que se le podía pagar al autobusero. Sabía que el nuestro era el 100 y teníamos que ir hasta el estadio O2 Arena, en el Distrito 9, lejos del centro pero bien comunicado con al línea B (amarilla) de metro.

En la pantalla del bus no aparecía Ceskomoravska (mi referencia, mi casa esa noche) por ningún lado, así que no quedó otra que preguntar a un majete con pinta de eterno estudiante que nos indicó que tendríamos que terminar el trayecto en metro. No había nadie en las ventanillas y la máquina rechazaba nuestras recién conocidas coronas checas, así que no nos quedó otra que subirmos sin billete.

 
 

Menos mal pensé que solo hay tres líneas de metro y es muy sencillo entenderlo, porque ya llevaba muchas horas de viaje y mis neuronas querían dejar de pensar. Seguimos con suerte porque la única persona que pasaba por delante del estadio no dudó un segundo en sacar de móvil y buscar dónde estaba ubicado el estudio. Desde allí lo divisamos, la torre más alta que se veía a menos de cinco minutos de la salida del metro.

Caminamos comentando los amables que habían sido nuestros primeros contactos checos, con ganas de llegar y descansar para que amaneciése ya el domingo y disfrutar de nuestro primer día en Praga.

Pero aquello todavía no había terminado. En una esquina del enorme vestíbulo un piano blanco, sofás morados de formas redondeadas y un conserje-portero-recepcionista de uniforme azul que podría ser el malo que te clava el cuchillo en una peli de miedo. Dejándo a un lado una enorme taza de café , nos entregó las llaves y un papel con el número 110e y nos indicó una puerta. Por lógica pensamos que sería el piso 11 pero antes tuvimos que entender cómo funcionaban los ascensores. Porque primero elegías el piso y después te subías al que te mandaba la pantallita, dentro no había botones. El calor era horrible y aquella puerta no habría, menos mal que no había nadie dentro porque no era. Volvimos a bajar, aquéllo ya estaba más animado y había varios tipos por el hall,no sabemos aún porqué el número era el 193…Misterios sin resolver, porque aquél hombre conserje no invitaba a preguntas.

 

Tuvimos que volver a bajar porque faltaba la clave del wifi y queríamos tomar un poco el aire. Estábamos rodeados de verde, sin tráfico, disfrutando la noche después de un día encerrados en aeropuertos. No tardaron en unirse los amigos del conserje, y de verdad que cuando abrió la mano para enseñarnos una bolsa de marihuana por un momento tuve que pensar dónde estaba. ¿Amsterdam?¿Marruecos?. Preferí tomarme a risas la cansina relación que acompaña mi peinado, y le sugerí que se hiciése unas infusiones o un pastel ante su insistente ofrecimiento. Las tazas de café olían a alcohol y los hombres de negro acabaron pronunciando un boas noites casi perfecto mientras nosotros volvíamos a los modernos ascensores.

Sin plan para el día siguiente nos dormimos, lo pensaríamos después de unas horas de sueño y un buen desayuno. Nos esperaba Praga, llena de gente y de música, de calles para perderse y edificios de los que enamorarse.

5 Comments

  1. Silvia dice:

    ¡Genial comienzo de viaje! no hay mejor cosa que sentir que la gente del lugar que visitas es amable y simpática con el visitante.
    Seguro que los siguientes días fueron estupendos también, tenemos muchas ganas de visitar Praga ya que en nuestro viaje a Viena y Budapest este Febrero pasado no tuvimos tiempo para acercarnos, le debemos una visita, así que tenemos ganas de seguir leyendo que nos aconsejas de Praga 😀

  2. Que extraordinaria que es Praga y que gusto ver que pudiste disfrutar también de su transporte público. Ojalá nos compartas más imágenes de tu recorrido por esta hermosa ciudad y también de tus impresiones en esta aventura.

    Saludos!

  3. Carmen dice:

    Desde luego fue un inicio de viaje bien movidito, pero veo que a los contratiempos les poneis buena cara, eso es genial. Me estoy imaginando al hombre de negro haciendo una tarta con la marihuana jajajaja. Estoy deseando leer la visita de una ciudad que me enamoró.
    Un saludo

  4. Gaolga dice:

    Uy que día tan movido! y la cereza del pastel esa mentada bolsita :/ que ofrecimiento tan raro, por suerte aun no me ha tocado estar en una situación así (y si ya fui a Marruecos y a Amsterdam).

    Saluditos!

  5. […] sin dudarlo merece mucho la pena visitar Cesky Krumlov, aunque eso suponga robarle algunos días a Praga […]

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