Wat Ounalom, el centro del budismo camboyano.

Phnom Penh (Camboya,día 1)
Mayo 5, 2016
Sighetu: una visita a la prisión (Rumanía, día 13)
Mayo 18, 2016

Wat Ounalom, el centro del budismo camboyano.

Al ver las puertas abiertas entramos en el que resultó uno de los templos más importantes del país.

W at Ounalom es un enorme recinto cerca del río que alberga la sede del patriarcado budista de Camboya, a medio camino entre el Palacio Real y Wat Phnom bien merece una visita. El enorme recinto alberga 44 estructuras y es un claro ejemplo de que un templo es algo más que un lugar religioso. Son lugares de encuentro, vida social e intelectual y cuentan hasta con escuela (las pali school existen desde el siglo XIII) por lo que pudimos ver a algunos niños por allí así como los ya habituales monjes de naranja.

U no de los monjes interrumpió su descanso y con gestos nos invitó a subir las escaleras del edificio principal. Le seguimos sin saber muy bien hacia dónde y tras descalzarnos entramos en una gran sala de la que apenas recuerdo el interior. Era la primera vez que tenía un contacto tan directo con un monje y no sabía muy bien cómo comportarme. Luego nos enteramos que allí se guarda el pelo de una ceja de Buda y quizá era eso lo que el joven budista nos señalaba insistentemente hasta que desapareció entre sus compañeros.

M e encantaron las figuras de animales, no por bonitas precisamente, pero junto a las plantas hacían un conjunto realmente agradable. La influencia hinduista llenaba el lugar de vida, una imagen muy alejada de cómo estuvo Wat Ounalom tras el paso de los jemeres rojos en los horribles años ’70.

Se ha calculado que de unos cuatro mil templos se destruyeron la mitad, multitud de expolios, destrozos de estatuas, quema de libros y asesinatos de monjes eran la tónica habitual. Muchas pagodas eran usadas como cuadras o cochiqueras y los budistas obligados a comer alimentos prohibidos en sus dietas o a beber alcohol como divertimento entre los militares.

Aquí fue ejecutado el 4º Patriarca del budismo camboyano, Huoat Tat, muy venerado y apreciado por el pueblo, fue un ejemplo más del deseo de Pol Pot por borrar el budismo de las mentes camboyanas. No lo consiguió aunque tras su paso el gobierno prohibió a los menores de 50 años hacerse monjes, tan necesaria era la repoblación del país.

L os templos fueron reconstruidos con ayuda económica de EEUU y Francia y pretenden mantener las culturas tradicionales, aunque algunos advierten de la necesidad de profesores cualificados para la nueva generación de monjes.

Durante el saqueo a este templo una escultura de Tat fue tirada al río Mekong. Años después unos pescadores la encontraron de casualidad y fue devuelta a Ounalom. Quizá era la forma de demostrarle al pasado que no habían podido aniquilar el budismo.

7 Comments

  1. Andrea Enrri dice:

    Que lugar interesante!Lo del pelo de una ceja de Buda me parecio llamativo!

  2. Patri dice:

    Oh qué chulada de sitio, me han encantado las pali school, yo también voy echando fotitos a perros y gatos y todo bicho viviente que se me cruce je je je ¡quiero ir a Camboya!
    Un abrazo, guapa, te veo muy prontito

  3. Diana dice:

    Interesante post! De Camboya sólo conozco Angkor, y mis referencias de Phnom Penh se reducían al horror de su holocausto así que gracias por enseñarnos otra cara más amable!
    Un saludo! 😀

  4. Mar Vara dice:

    Cómo me alegra que al final Pol Pot no se saliera con la suya, y el pueblo haya podido conservar sus costumbres y parte de su patrimonio. Aunque es una pena todo lo que se perdió, sobre todo, en cuanto a vidas humanas. Me encantaría visitar todos esos lugares!
    Un saludo!

  5. De todo se puede hacer una reliquia :-O
    En Myanmar nos encontramos con diversas pagodas que tenían como reliquia un pelo de Budha pero nunca se me hubiese pasado por la cabeza que pudiese ser de una ceja :-O
    ¡Muy curioso!

  6. Carmen dice:

    Un pelo de la ceja de Buda!!!!! Que curioso!, La verdad es que con pelo o sin él, el lugar es realmente precioso.
    Un saludo
    Carmen

  7. Hely Campos dice:

    Los países asiáticos me fascinan y, aunque de momento no me planteo visitarlos, me gusta viajar a través de relatos como estos, llenos de curiosidades y bonitas imágenes. Sobre todo, me atraen los contrastes culturales y humanos.
    Gracias por compartir la experiencia.
    Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies