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Un Zoo de Piedra, el sueño de un cubano loco.

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El primero fue el León Sonriente. Las gentes del lugar creían que había perdido la cabeza pero Angel Iñigo Blanco hizo caso omiso y siguió trabajando la piedra. Empezaba a construir un zoo, el único de piedra en el mundo dicen en Cuba, para que las gentes del lugar pudiesen ver a los animales en su tamaño original.

 
 

La visita a Guantánamo tenía fines muy distintos, pero aconsejados por un lugareño decidimos visitar el Zoo de Piedra. Una finca repleta de animales hechos en piedra caliza por un campesino que aprendió el arte de la escultura al ritmo que creaba, de forma totalmente autodidácta.

En el municipio de Yateras, en el Alto de Boquerón, se encuentra este curioso lugar. Patrimonio de la Cultura Nacional desde 1985, el zoo recibe a más de quince mil visitantes al año siendo muy frecuentado por escolares y locales.

 

 

Son más de cuatrocientas las figuras repartidas por toda la propiedad y más de trescientas las escaleras hasta la parte más alta. Árboles y plantas de café bordeaban el camino, en el que aparecían sin ningún orden aparente conejos, bisontes, gallos, monos o el raro armadillo tallados en rocas de distintos tamaños.

El campesino-escultor también representaba escenas entre animales, una búfala con su cría, una serpiente luchando con un toro o un buey atacado por leonas.


 

En un alto de la finca, el campesino esculpió una casa típica de la zona. Dentro los objetos cotidianos estaban hechos al detalle en lo que debió ser una inmensa mole de piedra.

Los bohíos eran cabañas hechas por los indígenas a base de machete, hacha y cuchillo.
Estaban hechos con madera, paja y cañas, en tierras aptas para el cultivo y cerca de un río para poder pescar.

Delante de la vivienda hay un increíble mural con figuras humanas, guajiros con mulas de carga que representan escenas campesinas, conocidas por Angel Iñigo. También tuvo un recuerdo para los esclavos africanos, que años atrás llegaron al país como mano de obra de colonizadores europeos y para los aborígenes, a quiénes esculpió cazando.



 

Las visitas se hacen siempre con guía, una joven que nos fue mostrando cuáles eran las figuras hechas por Ángel Iñigo, y cuáles por su hijo, quien ha seguido la obra de su padre, también de forma autodidacta. Nos contó como el campesino-escultor aprendió viendo a los animales por la tele y en fotos, siendo tachado de primitivista por la crítica entendida.

En el año 2016 se restauró el zoo, aunque el último huracán del pasado año provocó algunos desperfectos. Durante el recorrido pudimos ver árboles rotos y caídos sobre las esculturas. Será ya tarea de la tercera generación su arreglo, el nieto de Ángel Iñigo estudia en la Academia de Artes Plásticas para seguir los pasos de la familia. El escultor falleció en 2014 siendo despedido por todo el pueblo entre grandes muestras de cariño.


 

Fue una visita curiosa, de esas que surgen por añadir una buena dósis de improvisación a los viajes. Me gustó la idea de aquél hombre, el hacer algo para que sus vecinos pudiesen conocer mundo a través de sus figuras de piedra. Sin tener que encerrar a ningún animal en una jaula y condenarlo a vivir entre rejas.

Después de más de una semana por Cuba agradecí enormemente el silencio de aquél monte. Alejado de todo, mis oídos descansaron del tráfico de Santiago de Cuba y de la música de letras machistas que nos persiguió por toda la isla.

Dejamos el zoo de piedra cuando el conductor terminó de darse un festín en el restaurante del lugar, nos faltaba el motivo de la visita a Guantánamo y una larga espera de estación, pero esa, es otra historia...

 

*El Zoo de Piedra se encuentra a casi 40 kilómetros de la estación de autobuses de Guantánamo.
*Aconsejable llevar agua y calzado cómodo. Mejor cerrado, hay hormigas malignas.

11 Comments

  1. Aitor dice:

    Que curioso! Muy chulo
    Algunas figuras me recuerdan a la ruta de las caras de Cuenca

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Gracias Aitor. La ruta que comentas la tengo muy pendiente desde hace años, además he visto últimamente que tiene muchas más esculturas ahora.

  2. Mar dice:

    Me ha encantado este lugar¡ Me recuerda un poco al Jardín do pasatempo de Betanzos
    Una obra generosa. Tengo muchas ganas de conocer Cuba

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Creo que Cuba te gustaría Mar. La verdad es que sí fue generoso haciendo todo ésto y se sigue trabajando en nuevas figuras ya la ¡tercera generación!
      EL Jardin de Betanzos no lo conozco aún, lo descubrí gracias a tu post y espero visitarlo este año.
      ¡¡Un abrazo grande!!

  3. Andrea dice:

    me parece alucinante la idea! No me gustan los zoologicos porque me angustia mucho la idea de que vivan alli los animales encerrados. Esta idea me parece genial, educativa y sobre todo esperanzadora.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Totalmente de acuerdo Andrea. La idea tendría que ser copiada en muchos lugares y se solucionaría mucho sufrimiento animal.
      Un abrazo guapa.

  4. Kris dice:

    Me ha parecido un lugar muy especial. La idea de recrear animales para que puedan verlos quienes no tendrán otro modo de hacerlo me ha parecido muy chula. Gracias por llevarnos a este curioso rincón cubano. Un abrazo

  5. Mauxi Leal dice:

    Me ha encantado este zoo, muchísimo más que los que tienen animales vivos, y no me puedo creer que nunca haya leído nada al respecto. Me encantaría visitarlo, no sólo por lo curioso que es, sino porque de alguna manera hay que rendir homenaje a ese señor -Ángel Iñigo – que llamaban loco, pero que en realidad era un genio y un artista. Muchas gracias por mostrarnos este rincón de Guantánamo, y un lugar diferente de Cuba.

  6. Cristina dice:

    Caramba, qué sitio tan curioso. Y digo yo, ¿de dónde sacaba el hombre tanta imaginación? de los libros, de la tv ¿de dónde para hacer tan realistas e increíbles estas imágenes?

    Sin duda una persona singular con ideas peculiares y únicas.

    Gracias por mostrarnos este zoo tan singular.

    Un beso.

  7. Pablo dice:

    De piedra me he quedado yo jajajaja ya ves, curiosísimo!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Jajaja, que conste que nosotros también alucinamos un poco con el lugar y con lo poco conocido que es. ¡Un abrazo Pablo!

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