A Arnoia, verde que te quiero verde.

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Agosto comenzó en la pequeña localidad de A Arnoia en Ourense. Reconozco que nunca había oído hablar de ella a pesar de estar tan sólo a 4 kilómetros de Ribadavia. Tan visitada ésta por su barrio judío y su Festa da Istoria a finales de agosto. Poco más de mil habitantes pueblan A Arnoia, en tierras de Ribeiro, aunque aquí el proragonista es el pimiento. Tanto que hasta es mencionado en su himno.

Viva a nosa terra.

Terriña do viño, terra do pemento.

Terra das cebolas. Á beira do río.

A esta estupenda hortaliza le dedican unos días desde 1980, concretamente el primer fin de semana de agosto. Fiestas en el pueblo con música, atracciones para los más pequeños y pimientos en todas sus variedades.

 

Nuestra visita comenzó en el huerto de Manuel, un hombre que dejó el mundo de los perfumes para dedicarse a cultivar la tierra. Sus pimientos sin pesticidas ni químicos lucían colores naturales y es que como él comentaba "a terra de Arnoia é especial".

El microclima de esta zona y la pureza del agua de manantiales ayuda mucho pero el cuidado tradicional también. Una producción que ya está vendida antes de su recogida y una filosofía vender lo que comemos, que nos conquistó a todos.

 

Nosotros ya los habíamos probado la noche anterior. Tras acomodarnos en la habitación del hotel balneario Caldaria, decidimos ir caminando hasta el campo de la fiesta. Un paseo bordeando el río Arnoia que salvo por los mosquitos malignos era perfecto, suerte que nos cruzamos con unas vecinas que a buen ritmo no dejaban de abanicarse con una ramita de laurel. Y como somos mucho de dónde fueres haz lo que vieres, no tardamos en imitarlas y el resto del paseo fue mucho más agradable.

En la fiesta justo empezaba el pregón y nuestra sopresa fue encontrarnos a Sergio Pazos, actor conocido por todos los gallegos, por que quién no ha visto la mítica serie Pratos Combinados. Al terminar el arrecendo a pimiento nos llevó a probar un menú que incluía hasta helado de pimiento, aunque sin duda me quedo con las croquetas, de las más ricas que he comido en mi vida. Una noche de pan de maíz, señores con bastón, vestidos de gala y bailes agarrados que nos devolvieron a años de abuelos y veranos en la aldea.

 

Y como en una fiesta gastronómica no puede faltar el vino, Guillermo nos esperaba con una cata en Bodegas Nairoa. Con cariño nos explicó su trabajo en el mundo del vino, cepas ancestrales, modernas instalaciones y una viticultura tradicional son las caracterísiticas de esta bodega que lleva casi 20 años produciendo a orillas del río. Probamos sus especialidades acompañados por los platos de Rogelio, defensor de no perder el prestigio del producto y miembro de la cooperativa que cuida el pimiento. Fue la antesala perfecta para la tarde de relax que nos esperaba.

 

El hotel no podría estar en un lugar mejor y más idílico. Invita a desconectar, dejar el móvil en el cajón y disfrutar del silencio y el paisaje. Las vistas desde nuestro cuarto hicieron que costase el doble dejarlo, pero el balneario nos esperaba. Renovado hace un par de años, es una opción perfecta para un fin de semana dedicado a mimarse y cuidarse. Nos dispersamos en sus instalaciones, piscina interior climatizada, exterior de agua caliente, baños de burbujas y masajes que nos dejaron como nuevos.

 

Leyendo me enteré de otros grandes atractivos de la zona: castros de la Edad de Bronce o vestigios romanos que indicaban el interés del Imperio por las minas de volframio y por sus vinos. Un salto en la historia nos lleva a la oscura Inquisición ya que su escudo podemos verlo en la fachada del edificio Remuíño, que servía como vivienda del administrador de bienes más que como cárcel. Aunque sí se sabe por documentos que un vecino estuvo preso cuatro meses en el inmueble. Combativos eran los paisanos, los guerrilleiros de Arnoia les llamaban, ya que no dudaron en enfrentarse a las tropas de Napoleón y a socorrer a poblaciones vecinas.

 

Nosotros por fortuna no teníamos que pelear con nadie porque la cena en el hotel no nos lo hubiése permitido. Muchos y ricos platos mezclados con charla y de nuevo muchas risas en un grupo realmente majo. Enamorada me quedé con la adorable Fiama, que tanto me recordaba a Gala con su libreta, y no paré de reír con Rocío, que además de gran cocinera como monologuista...non tés prezo.

El día terminó con un nuevo paseo junto al río, sin duda el gran atractivo de A Arnoia, la tierra del pimiento. Gracias al Concello de A Arnoia por invitarnos a conocer tan bello lugar, gracias también al personal del hotel Caldaria, sobre todo a Bea y el equipo de recepción del balneario, ya sabéis por qué ;) , y a todos los compañeros por tan buenos momentos.

 

Para más información os dejo los post de mis compañero de fiesta ;)

Jose Antonio del blog Rutas y Restaurantes.

Rocío de La Cocina de mi Abuelo.

14 Comments

  1. Qué me gusta Galicia!!! Y las visitas a este tipo de actividad, aquí tenemos de plátanos también en el que aprendí mucho.

  2. Kris dice:

    Me encanta la idea “vender lo que se come”, no hay mejor garantía de que lo que llega al plato es de buena calidad. ¡¡Viva el pimiento gallego!!
    Un abrazo

  3. Un lugar precioso, rural, de buen comer y con mucho encanto, por lo que veo. Me encanta esta filosofía que comentas de “vender lo que comemos”, como me gusta la de “somos lo que comemos”.
    Me apunto A Arnoia como posible visita si me acerco por estas tierras.
    Un beso!

  4. Patri dice:

    Primera vez que escucho hablar de Arnoia, y es que Ourense la conozco poquito ¡tengo que ponerme las pilas! Galicia es tan grande y bonita… A esa fiesta del vino y gastronomía me apunto 😉 besotes

  5. Galicia tiene tantos pueblos que ver, y es tan verde y hermosa

  6. Irene dice:

    No había escuchado nunca el nombre de Arnoia. Siempre digo que Galicia la tengo abandonada y no le pongo remedio. Menuda pintaza los pimientos. A ver si el año que viene de verdad me escapo por Galicia. Un besote.

  7. Lilián dice:

    Galicia…aún pendiente en mi lista de viajes.
    Por lo que cuentas este lugar invita además de comer bien…al relax. Eso es genial.
    Iría a probar el pan de maíz… y a descansar.
    Buen lugar rural. Un encanto.
    Saludos Viajeros

  8. Unmundopara3 dice:

    Verde que te quiero verde, tú lo has dicho y que ganas le tengo yo a ese verde y tu lo sabes jejjeje.
    Muy chulo el sitio!
    Bicos.

  9. Pues está claro que eso debería ser el futuro, no rantos químicos, pero es complicado.
    Magnífica visita y muy enriquecedora sin duda. Yo tampoco conocía Arnoia pese a haber estado varias veces por la zona de Ribadavia (donde comí el mejor pulpo de toda mi vida jejeje)
    Un abrazo
    Carmen

  10. Qué interesante este lugar y que interesante la historia de Manuel y su huerto… ya sabes que nosostros siempre viajamos para encontrarnos este tipo de relatos e historias y si además anda de por medio una fiesta gastronómica o histórica, pues ya está elpack completo 🙂

    Tenemos morriña de Galicia y con este post se han acelerado aúnmás!!! toca ponerle remedio. Un besote guapa y gracias por compartir este tipo de historias 🙂

    Eva y Carmelo

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