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El Museo de la Revolución. Una visita imprescindible en La Habana.

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En mi lista de Cosas Que Ver en La Habana, el Museo de la Revolución ocupaba los primeros puestos. Así que cuando volvimos a la capital, tras diez días por la isla, le dedicamos una mañana al museo mas visitado del país.


 
 

Situado en La Habana Vieja, delante del museo ya encontramos dos símbolos de la historia de Cuba. Un fragmento de la muralla y la Garita del Ángel nos recuerda que la capital estuvo fortificada desde el siglo XVII. Y un tanque usado por Fidel Castro durante la invasión norteamericana de Bahía de Cochinos nos acerca a uno de los capítulos más importantes del país.


 

 

El Museo de la Revolución fue declarado Monumento Nacional en 2010 por su importante colección sobre la Revolución Cubana. Además hay también una parte dedicada a la época precolombina y a la etapa colonial del país.

El museo fue creado por Real Decreto en 1959 por Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas, y primero ocupó el monumento a José Martí. El edificio en sí, antiguo Palacio Presidencial, hace que la visita sea doblemente interesante, conociendo a través de sus estancias los años de esplendor cubanos.



 

Historia del Edificio.
Fue construido para albergar el Gobierno Provincial en 1909. Un cubano, Rodolfo Marurí, y un belga, Paul Belau, fueron los arquitectos, quienes también diseñaron el Centro Gallego de La Habana.
Aún en obras, Mariana Seva, mujer del Presidente de Cuba Mario García Menocal, se enamora del bello edificio y a través de trucos legales, éste lo convierte en Palacio Presidencial. Fue inaugurado con un gran baile en 1920.

 

En la planta baja nos recibió una exposición sobre Ernesto "Che" Guevara. Un homenaje, al cumplirse 50 años de su asesinato, a través de fotografías bajo el título "Querida Presencia" recorría algunos momentos de la vida del guerrillero argentino.



 

Una réplica de la gorra de Fidel y un busto de José Martí dan paso al Rincón de los Cretinos. Un gran mural en el que aparecen Fulgencio Batista acompañado de tres presidentes de Estados Unidos. Unas placas les agradecen irónicamente la ayuda para hacer, fortalecer y consolidar la revolución.


 
Ronald Reagan de cowboy, George Bush de emperador romano y Bush hijo con casco nazi.

 

Teniendo bien presente quién era el enemigo llegamos al primer piso donde una amable funcionaria nos pidió la entrada e indicó el sentido de la visita.

Nuestro viaje empezaba en los años '50, con jóvenes barbudos liderados por Camilo Cienfuegos, Fidel Castro y el Che que buscaban derrocar el militar y dictador Batista.

Buena parte del material fue recogido por Cela Sánchez Manduley una combatiente del Movimiento 26 de Julio. En las casi cuarenta salas del museo hay documentación, cartas, mapas, planos y maquetas, pero también objetos personales de los guerrilleros. Desde un mechón de pelo de Guevara hasta raídos uniformes, libros o una muñeca que servía para esconder mensajes entre sus ropas de dama antigua.



 

Movimiento 26 de Julio.
Organización político-militar creada de forma clandestina en mayo de 1955 al salir Fidel Castro de la cárcel.
El nombre, 26 de Julio, es la fecha del asalto al cuartel de Moncada, al sur de Cuba, llevado a cabo por los guerrilleros contra la dictadura de Fulgencio Batista en 1953. Su fracaso los condujo a la cárcel y al famoso juicio en el que Castro pronunció la frase "La Historia me Absolverá".
En diciembre de 1956, el grupo 26 de Julio llega en el Granma a Playa Coloradas desde México para ir hacia La Habana y tomar el Palacio Presidencial.

 
 

La cantidad de información y cosas para ver es abrumadora. Paré un par de veces durante el recorrido y agradecí los grandes ventanales hacia la avenida Bélgica.

En el palacio la visita continuaba en el ala donde se conservan las salas usadas por Castro y sus hombres cuando llegaron el poder. El Consejo de Ministros reunía martes y viernes a Cienfuegos, Guevara y los hermanos Castro entre otros, bajo un gran óleo de la Asamblea Cubana de 1869, para tratar los temas del país.

El Despacho Presidencial sólo puede verse desde la puerta, y tras esperar las fotografías de un grupo de estudiantes emocionados, pudimos ver el lugar en el que Fidel Castro había firmado juramento como Presidente de Cuba en 1959.



 

El mobiliario original de estilo imperio no desentona con otros elementos decorativos que nos vamos encontrando por el museo. Lámparas de Tiffany's, una escalera de mármol o un Salón de los Espejos, réplica del francés de Versailles, recuerdan el pasado palaciego del edificio.

Dejamos atrás la escultura Trilogía de la Revolución Cubana, donada por el artista mexicano Ramírez Quintero, en la que de nuevo vemos a Fidel Castro, Guevara y Cienfuegos. Nos despedimos de ellos para salir al exterior, a un anexo llamado Memorial Granma en la que pueden verse distintos vehículos usados durante la Revolución.



 

Inaugurado en 1989 con la llama que encendió Fidel Castro, el Memorial Granma expone tanques, avionetas, jeeps y camionetas.

Todo un símbolo de la época revolucionaria es el yate que trasladó a los 82 guerrilleros de México a Bahía de Cochinos. Es una réplica y sólo puede verse a través del cristal pero el Granma (abreviatura de GrandMother, abuela en inglés) es la estrella del recinto.


 

Al volver al edificio principal una placa recuerda el asalto al palacio en 1959. Aún pueden verse los agujeros de bala en las columnas o el bonito patio central donde nos despedía una bandera gigante.


 

Salimos al exterior un poco embotados de una visita densa a la vez que interesante. Creo que si hubiese visitado el museo al inicio de nuestro viaje por la isla mis impresiones habrían sido otras. Sin duda me habría emocionado con las prendas del Che o no me habría saltado ninguna de las vitrinas...

Pero los kilómetros, las conversaciones con todo aquél que quiso hablar con nosotros y la excesiva propaganda que cubre el país habían hecho mella en mi cabeza. Y en mi corazón de revolucionaria también.

Se terminaba nuestro viaje en Cuba y decidimos callejear por las cercanías del museo. No tardó en acercarse un cubano para invitarnos a conocer su casa de comidas, pero esa ya es otra historia...


 


MUSEO DE LA REVOLUCIÓN
Dirección: Calle Refugio nº 1. Entre la Avenida Bélgica y Agramonte. La Habana Vieja.
Horarios: Abierto todos los días de 9,30 a 16,00.
Precios: Entrada de pago.
*Hay consigna en la planta baja. A nosotros nos mandaron dejar la mochila pequeña.

8 Comments

  1. Patri dice:

    Cuando estuve en La Habana hice el tour de la Revolución y lo que más me gustó fue el museo, en sí el edificio es una pasada y pelos de punta al ver los agujeros de bala, luego todas las cartas, los objetos del Che… Impresiona. Qué ganas de volver a Cuba.
    Un abrazo

  2. Mar Vara dice:

    Después de leer tu post es como si hubiese estado allí. Aunque parece que abruma tanta cantidad de información y propaganda, creo que merece la pena visitarlo, tanto por conocer la historia reciente de Cuba, como para ver ese edificio tan interesante.
    No se por qué, pero todavía no me llama mucho conocer Cuba, tengo la sensación de que me va a agobiar. Si alguna vez cambio de opinión me leeré detenidamente toda tu información.
    Un abrazo.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Muchas gracias Mar. Sí que agobia y sí que merece la pena. Afirmación que sirve tanto para el museo como el país en sí 😉
      Creo que te gustaría y es tranquilo para ir en familia, si no te quedas en La Habana o Varadero verás una Cuba diferente, hospitalaria y con mucha historia en sus calles.
      ¡Un abrazo de vuelta!

  3. El Museo de la Revolución de La Habana era uno de los pocos museos que teníamos previsto visitar durante nuestro viaje a Cuba. Sin embargo, cometimos el error de dejarlo para nuestro último día en la isla y, entre el calor que hacía ese día y el cansancio acumulado de todo el viaje, decidimos “pasar” y dejarlo para otra ocasión.
    Tal vez fue buena idea, pues sí que visitamos el pequeño Museo Nacional de la Lucha Contra Bandidos en Trinidad y acabamos saturados de tanta información, así que visitar el de La Habana (siendo más grande) habría sido agotador.

    No obstante, Cuba nos encantó y sabemos que volveremos algún día… Entonces el Museo de la Revolución no se nos escapará.

    Abrazos.

  4. Luz E. dice:

    ìHola! Un placer haber visitado el museo de la Revolucion de La Habana contigo. Ha sido como verlo con mis propios ojos, una vez mas, me encantan tus articulos sobre historia. Creo que tambien estaria en mi lista de imprescindibles de Cuba, verlo despacito, mucha informacion en un solo edificio…. cuando la conozca 🙂 Saludos.

  5. Kris dice:

    Cuando fuimos a Cuba no visitamos este museo, y no se si hubiera soportado como dices tanta apología a favor de la revolución. Una revolución que entiendo y admiro (por supuesto con algunos peros, igual un día coincidimos y podemos hablar de ellos), aunque como siempre, se predica una cosa y se termina haciendo otra. Me ha parecido muy interesante el museo, creo que debe merecer la pena y debe ser curioso contrastar lo que se ve allí con lo que dice el pueblo en la calle. Nosotros alquilamos un coche y fuimos recogiendo a todo el que hacía dedo. Era increíble como unos con sutileza criticaban a Fidel y la revolución mientras otros lo encumbraban al Olimpo. Como siempre, depende del lado que te toque y la fortuna que tengas, verás bien o mal una cosa. Esos cristales que nos hacen ver el mundo de un color u otro… ¡Un abrazo!

  6. Hola Maruxaina!
    Como ya te comenté, nosotros también estuvimos en el Museo de la Revolución y, la verdad, nos gustó mucho. Coincidimos completamente con esa sensación de “embotamiento” que comentas, pero hasta eso tiene sentido, y es uno de esos sitios que pondríamos como imprescindible en La Habana.
    Además de que el Palacio en sí es súper bonito, el museo es taaaan enorme (más de lo que pensábamos) y con tantas cosas, tan diferentes además a lo que habíamos visto hasta entonces, que merece mucho la pena.
    También nos llamaron mucho la atención los agujeros de bala, y los vehículos de fuera molan mucho, aunque tuvimos a un militar jovencísimo detrás todo el rato jejeje!!
    Lo dicho, no entendemos el viajar a Cuba sin descubrir y conocer su historia, y este museo es un punto de partida perfecto!

  7. Sergio dice:

    Ya te lo he dicho más de una vez, pero es muy buena documentándote y todos tus artículos con historia son imbatibles. Todavía no he estado por Cuba (probablemente “caiga” este año), pero me encanta leer esa sensación que te dejó el museo después de todo el viaje recibiendo “propaganda”. Aún así, parece un imperdible :). ¡Gracias por compartirlo!

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