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Alba Iulia, una clase de historia. (Rumanía, día 4)

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Martes 6 de Agosto 2013.

La visita a la Salina Turda nos había abierto el apetito así que paramos a comer algo antes de seguir hacia nuestro próximo destino: Alba Iulia. La carta era básicamente carne hecha de mil formas y sopa, comer en Rumanía en verano me resultó bastante aburrido y eché de menos frutas y cosas fresquitas..

 
 

Los billetes de autobus para Alba se vendían en un quiosco-tienda al lado de la parada. Tuvimos que esperar bastante tiempo junto con una pareja con niños pequeños y otro grupo de mochileros, lo peor fue que llegó lleno y éstos tuvieron que quedarse en tierra.

Hacía tanto calor que no había ni un alma por la calle. Alba Iulia no estaba incluida en principio en nuestra ruta pero vi una foto que me recordó a la ciudadela de estrella de Palmanova, en Italia, y aprovechamos porque para unas horas es una visita muy aconsejable. Sin mapa, carteles ni indicaciones, echamos a andar hasta que dimos con un bar abierto y con aire acondicionado que nos salvó de la lipotimia. Allí estuvimos un rato haciendo tiempo de charla con la camarera, que como no, sabía español porque lo había aprendido en las telenovelas.

Siguiendo sus indicaciones llegamos a una de las seis puertas de la cetatea. El recinto amurallado mide doce kilómetros y fue diseñado por un arquitecto italiano, Visconti, a principios del siglo XVIII bajo orden de Carlos VI de Habsburgo. De hecho su nombre original fue Alba Carolina.

El obelisco se construyó en 1937 en memoria de los líderes de la revuelta contra el feudalismo (Transilvania,1784-85). Está hecho en granito y es altísimo.

Dentro de la ciudadela estaba todo muy tranquilo aunque había mucha gente trabajando. Los organizadores de algún festival se mezclaban con los cuidadosos restauradores de los antiguos edificios, pero sin ruidos ni gritos. Construida sobre un castro romano, es posible ver algunas excavaciones en las que están trabajando y varias zonas cerradas aún al público.

Resulta muy agradable pasear por sus calles. En la plaza central las esculturas de bronce aumentaban la sensación de estar en otro tiempo.

Alba Iulia aparecía en los escritos de Ptolomeo como Apulon. Años depués sería el mayor centro urbano de la Dacia Romana, de hecho su nombre se debe a la madre del emperador Marco Aurelio, Julia Augusta.
Durante el siglo IX fue conocida como la Ciudadela Blanca, por el color de los sillares de la construcción, convirtiéndose en un importante bastión ante los ataques turcos.
El 1 de diciembre de 1918 se proclama en Alba Iulia la unificación de Transilvania con Rumania.

La ciudadela de Alba Carolina fue construida durante el imperio de los Habsburgo. Está muy bien conservada, con sus siete torres y seis impresionantes puertas de estilo barroco con sus vigilantes vestidos de la época de su mayor esplendor.

En su interior está el Museo Nacional de la Unión uno de los primeros de Rumania. Un interesante paseo por la historia del país con salas de arqueología y arte popular rumano. Otro punto de interés en la ciudadela es la Biblioteca Batthyaneum, con tesoros como el Codeus Aureus, un evangelio del siglo VIII con letras de oro.

 

El conjunto formado por las dos catedrales es precioso, muy bien cuidado y limpio. La ortodoxa o Catedral de la Reunificación destaca por sus pinturas murales y fue el lugar en el que se coronó a Fernando I, rey de Rumanía.

 

 
 

La iglesia católica de San Miguel es la más antigua de Transilvania. En ella están los restos de la reina de Hungría Isabel Jagellón y de Juan Hunyadi, padre del que sería rey de Hungría, Matias Corvino. Se nota la cercanía con el país vecino, mientras estuvimos dentro, varias personas dejaban flores con los colores de la bandera húngara en las tumbas de los reyes.

 
 

Dejamos atrás a Mihai Viteazul, Miguel el Valiente, subido al caballo con el que se convirtió en gran héroe de Rumanía, este príncipe de Transilvania es mencionado en el himno nacional por conseguir en el siglo XVI una unión de los principados, aunque solo duró seis meses.

La unión definitiva del país no sería hasta 1921 y para muchos Alba Iulia es la cuna de Rumanía, por ser coronado el primer monarca un año después en su catedral. Sorprende, dada la importancia del lugar, que apenas se ven turistas y es poco conocido incluso cuando lo comentábamos entre los propios rumanos.

Nuestra clase de historia terminaba con un saludo a la reina María, muy querida por el pueblo rumano. Enfermera de la Cruz Roja durante la guerra, fue ella quien asistió al Tratado de Versalles, ya que se dice que Fernando tenía poco carácter y quien gobernaba era ella. Sin duda debió una persona interesante.

 

A mi Alba Iulia fue de los lugares que más me gustó del país. Y aunque fue de las visitas más breves es de la que tengo mejor recuerdo. Terminamos tomando unos refrescos muy fríos en una terraza totalmente cubierta por ramas de árboles y enredaderas.

Charlando a la sombre con un hombre que algo sabía de español, con vídeos de Michael Jackson en la tele (lo de la música en Rumanía daría para un post extra) y un helado de regalo para el camino de vuelta a la estación de autobuses.

Apenas me acuerdo del señor, pero era de esos que al verlo te das cuenta que ha tenido una vida super interesante, con mucho que contar. Me habría quedado porque fue de las pocas personas con las que pude tener una conversación durante los veinte días de viaje. Pero nos esperaba otra noche en Cluj Napoca y madrugar para irnos a Sibiu, la ciudad con ojos que tenía tantas ganas de conocer.


 

Alba Iulia pertenece a la región de Transilvania, en el distrito de Alba y bañada por el río Mures.
Distancia desde otras ciudades: Cluj-Napoca: 98 kilómetros // Sibiu: 75 km. // Brasov: 219 km.
El acceso a la Ciudadela es gratuito.

10 Comments

  1. Leticia dice:

    Justo esta es la zona del libro que te comentaba de la Trilogía Transilvana. Me lo apunto, que me tengo que hacer esta rutilla 😉

  2. Nunca he estado en Rumanía, pero mira que veo cosas y más ganas de ir me dan!

    • Maruxaina dice:

      Es un destino que tiene mucho por ofrecer, además es barato y puedes elegir entre playas,balnearios,montañas,ciudades, pueblos con mucho encanto…Ve rápido antes de que se ponga de moda 😉
      Un saludo!!!

  3. Miryam dice:

    Tengo un amigo que vivió en Rumanía un par de años y siempre me habla maravillas del país y de su gente. Tu ruta es genial, así que cuando por fin me decida a ir te aviso o me vuelvo a pasar por aquí. Besos guapa 🙂

  4. se ve un lugar muy lindo! Nunca he estado en Rumanía, pero hace tiempo que le tengo ganas!! Y te animo a que publiques ese post sobre la música, ahora me entró la curiosidad! Jajjaa

  5. Para dar a conocer otros lugares del país que no sólo sean referentes al Castillo de Vlad el empalador y demás. Hemos escuchado buenos comentarios siempre de este país, gracias por haberlo acercado un poquito más con esta lectura. Un saludo!

    Robert y Ely

    • Maruxaina dice:

      Hola chicos!!!
      Muchas gracias por vuestro comentario 🙂
      La verdad es que yo sabía muy poquito sobre Rumanía y he aprendido un montón de cosas y de historia.
      Os animo a conocerlo, un saludo!!!

  6. GranPumuki dice:

    Tomo nota Maruxaina. Gracias por descubrirme siempre nuevos rincones mas haya de los mas conocidos.

    Saludos
    GranPumuki

  7. Joaquín dice:

    Una amiga de Santiago nació cerca de Cluj-Napoca, y no deja de decirme que vaya algún día a conocer esta zona… ¡Muchas ideas para un futuro road-trip por Rumanía me estáis dando! 🙂

    ¡Un abrazo!

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