Málaga en 5 horas.

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Cómo nos dijo Ismael al recogernos en el aeropuerto: será un recorrido too fast, too furious. Una brevísima visita por Málaga antes de seguir viaje hacia Sevilla, donde pasaríamos el fin de semana acompañando a los bloggers andaluces en la presentación de AndalucíaTB.

Eran poco más de las 11 de la mañana cuando llegamos a Gibralfaro. Un sitio perfecto para conocer la ciudad, una panorámica que incluía el puerto, la plaza de toros, el nuevo paseo y demasiados edificios, entre los que destacaba el colorista Centre Pompidou de Málaga.

 
 

Había dormido poquísimo y Raúl nada, así que no tardamos en pedir café. Qué mejor sitio que el Parador, su terraza, los tiestos azules tan Marruecos y el sol fueron irresistibles. Allí nos hubiésemos quedado como lagartos, se estaba realmente bien y teníamos charla viajera con Ismael para rato. Cualquiera diría que nos habíamos conocido apenas una hora antes.

 
 

Las recomendaciones sobre la India dieron paso a conocer un poquito más Málaga. Mientras bajábamos al centro, nuestro súper guía nos contaba cómo había cambiado la ciudad en los últimos años. De hecho pasamos por varias calles en obras hasta llegar a Larios, la peatonal que debe su nombre al II Marqués de Larios. Sí, tiene que ver con la ginebra. Esta rica familia pasó del contrabando a la industria azucarera y textil hasta que se iniciaron en el mundo del vino y las bodegas.

Larios es una de las calles comerciales más caras del país y comunica la Alameda con la plaza de la Constitución. Aluciné con la historia del por qué la fuente, que normalmente está en el centro de las plazas, está en una esquina. La fuente de Génova, se cree que de la ciudad italiana se trajo, fue cambiada para facilitar las celebraciones o fiestas. Antes eran las corridas de toros y ahora la tribunas de las autoridades de la Semana Santa. Además, en el suelo de la plaza, pueden leerse algunas primeras páginas de prensa anunciando la aprobación de la Constitución española de 1978.

 

 
 

En nuestra veloz visita, nos cruzamos con un montón de turistas. Muchas calles con locales súper chulos y un casco histórico realmente bonito. Iglesias, conventos, palacios e infinitos museos me convencieron de que teníamos que volver sí o sí otro fin de semana. Pero lo que más me gustó de Málaga fue el conjunto del Teatro Romano con la Alcazaba a sus espaldas. Importantísimas etapas de la historia allí concentradas, una fortificación musulmana situada en la ladera del monte Gibralfaro que no dudó en usar la obra romana como cantera.

 
 

No entramos en la Catedral pero verla desde fuera ya merece la pena. Construida sobre una mezquita, la falta de una de las torres (cuenta la leyenda que el dinero para ello fue destinado a las guerras de América) le da un toque más original e inconfundible. Me enamoró el torreón de bonitos balcones y el alucinante trabajo de cantería.

 
 

En nuestro recorrido no podía faltar la música y en el Parque conocimos la figura del cantante de Verdiales. Entre palmeras y árboles de todo tipo está el Monumento al Fiestero, un homenaje a un genero musical autóctono, propio de los Montes de Málaga. Guitarras, violín, castañuelas, panderetas y hasta un laúd se unen con cantaores y bailaoras, todos guiados por un alcalde que les va marcando los turnos de cante y tocados con llamativos sombreros de cintas de colores.

Fue iniciativa de un vecino y la obra fue pagada por quiénes quisieron participar comprando acciones de mil pesetas. En su estructura está enterrado un disquete con los nombres de los verdialeros que la costearon.

 
 

La cerámica de esta glorieta, y de todo el parque, merecía muchísimas más fotos pero nuestro tiempo se terminaba y no podíamos irnos sin tapear. Nuestra última visita fue una parada para tomar una cerveza y algunos quesos y embutidos. En la estación de tren habíamos quedado con Federico, el conductor de blablacar con el que iríamos hasta Sevilla. Nos despedimos de Ismael, perfecto cicerone, con algo de pena porque la visita estaba siendo genial. Pero ya sabíamos que Málaga pasaba a nuestra lista de Sitios para Volver, quién no querría hacerlo a una ciudad llena de arte, luz y sol.

 

9 Comments

  1. Os esperamos…

    Tenemos un sofá y un colchón de esos que se inflan solos muy cómodo.

    La verdad, me quedó el regusto amargo de no habernos comido unos espetos y unos platos de pescaito en Pedregalejo o El Palo dos barrios típicos de pescadores.

    Me encantó vuestra visita. Somos geniales e hipersimpáticos.

    Saludos viajeros

  2. Estuve un año viviendo en Málaga y este post me ha traído muy buenos recuerdos. Saludos.

  3. Bo dice:

    Hola

    Qué pena de no haberles conocido en persona, y es que estaba en Londres, sino encantado hubiera quedado con ustedes en Málaga o nos hubiéramos visto en Sevilla.

    Yo vivo en Málaga hace 3 años y que bien describen su fast tour en la ciudad.

    En en blog tengo varios post sobre Málaga por si desean chequearlo.

    Y lo que me acabo de enterar es sobre La fuente de Génova, ni sabía, hasta ahora que así se llama.

    Un abrazo.

    Bo

  4. Diabarama dice:

    Pues yo viví en Málaga de pequeñuja y no me acuerdo apenas… pero sé que en ese parque nos comíamos unos pinchos morunos que hacía un señor en su puestecito 🙂 luego volví para una Nochevieja, pero claro, no me dio tiempo a nada. Para otro rato.

  5. […] la asociación de Galicia Travel Bloggers y nos hizo una visita express a Málaga donde pasamos un rato muy muy […]

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