parallax background

Sálvora, una isla de leyendas.

Un paseo por la ría y Sálvora, la isla de los caballos.
noviembre 8, 2017
 

Esta vez la visita no la pilló por sorpresa. Desde su lugar privilegiado vio acercarse a los dos barcos al puerto y pensó que el día era perfecto para visitar Sálvora. No hacía calor y el tono grisáceo del cielo le daba aún más aire de misterio a la isla. Mientras los visitantes desembarcaban y se reunían con el guía al inicio del sendero, Mariña observaba el trajín pensativa.

 

 
 
 

Cuánto había cambiado la isla en los últimos años. Desde que se abrió al público, todas las semanas veía rostros nuevos. Gentes venidas de todas partes, lenguas que no había escuchado nunca y ¡niños!. Mariña siempre se emociona cuando son escolares los que visitan su casa. Le encanta verlos correr por la playa y escuchar atentos las leyendas que cuentan sobre ella.

Su vida era hora mucho más amena, nada que ver con aquéllas esporádicas visitas de la familia Otero-Goyanes. Los últimos propietarios de Sálvora habían reconvertido la antigua fábrica de salazones en su pazo-vivienda, la taberna en una capilla y sus escasos 2 kilómetros cuadrados de isla en su coto de caza particular. Ella recuerda el día que caballos, ciervos y conejos llegaron, desorientados y confundidos por los caprichos del marqués. Tampoco olvida Mariña, el enfado de éste cuando Sálvora fue declarada Parque Natural en 2002. Al no poder matar animales, aquéllos paisajes dejaron de interesarle a la familia y decidieron vender la isla.

 
 
 
 

La excursión se detuvo en la Fonte da Telleira, ahora seca y añorando las visitas de mujeres deseosas de descendencia. La fuente, también llamada de Catalina, era uno de los fuertes turísticos de otras épocas, famosa por sus aguas con poderes de salud y fuerza. Igual de triste estaba el lavadero, sin rumores, cotilleos y noticias, en desuso desde que las familias de la isla se fueron a principios de los años '70.

Vecinos de Ribeira y pueblos cercanos habitaron Sálvora durante décadas, dedicados a la agricultura y la ganadería. Le pagaban a los marqueses para llevar a pastar a las vacas y cultivar las tierras, al más puro estilo feudal. Ahora algunas de sus casas han sido rehabilitadas y son de gran interés para los turistas. Pequeñas construcciones en piedra ordenadas en torno a un patio central y con una zona para los animales, en la zona suroeste de la isla.

 
 
 

 
 
 

La aldea de Sálvora fue testigo de un fatal accidente recién empezado el año 1921. Un vapor con destino Cádiz que terminó su travesía en las costas de la isla. Traía pasajeros desde el Cantábrico, cuyo destino final era América, Argentina y Uruguay. En el Santa Isabel, el Titanic Gallego como muchos le llamaron, más de 200 de sus pasajeros fallecieron y tres jóvenes de la isla se convirtieron en protagonistas de la tragedia.

Cipriana Oujo, María Fernández y Josefa Parada no dudaron en lanzarse al mar en medio de la oscuridad y el temporal. Con sus pequeñas embarcaciones consiguieron salvar a más de 50 personas, haciendo viajes hasta la parte norte de la isla y trasladando a los heridos a la aldea donde otra joven, Cipriana Crujeiras les esperaba con ropa y comida.

 
 
 

Las heroínas de Sálvora recibieron condecoraciones del mismísimo Alfonso XII y los hórreos de la aldea llevan hoy sus nombres. Mariña incluso ha escuchado que su historia será llevada al cine. Ésto le provocó algunos celos ya que a ella también le gustaría tener su película. La versión edulcorada de multinacional no le había gustado y es que cómo ella decía ¿cómo podían haberla llamado Ariel?. Con lo bonito que es Mariña, la hija del Océano, la que salió del mar por amor y a él volvió cuando su amado perdió la vida.

Menos mal que los guías y las gentes del lugar seguían contando su historia. Incluso el escritor Ramón Cabanillas habló de su leyenda con Roldán y de Sálvora. El sobrino de Carlomagno cayó rendido ante la belleza de aquélla extraña mujer y vivió con ella hasta el fin de sus días. Así nació el primogénito de los Mariño, un niño rubio de ojos azules, y el apellido de los primeros pobladores de Sálvora.

 
 

(...) Hai unha illa encantada

de rochedos de coral,

esmeralda verdegaia

ao resplandor do luar,

bicada de manseliñas

aguas de limpo cristal

nas que as sereas ensaian

seu namorante cantar. (...)

 
 

Cuando Mariña vio entrar a los visitantes en el pazo ya imaginó que no harían la ruta hasta el faro, contruído tras aquélla noche fatal. Tras la cena sería demasiado tarde para conocer la otra parte de la isla. Excepto si querían encontrarse con la Santa Compaña que acostumbraban a salir bien entrada la noche. Las rocas redondeadas y en equilibrios imposibles servían de escondite para las almas que anunciaban la muerte.

Ella los veía muchas veces caminar lentamente hacia la Praia dos Bois y llegar al cercano islote de Noro. Quizá para visitar al hijo del rey celta que como no podía ser de otra manera también estaba rodeado de leyendas. De un enfado entre celtas y oestrymnios, tribu pobladora de la Galicia más antigua, con el poder de convertir en piedra a su enemigos, surgieron los islotes que rodean Sálvora y muchas de las rocas son en realidad soldados, animales y todo aquél que cayó bajo los efectos de la maldición.

Apenas los vio alejarse, la niebla era muy espesa y en seguida desaparecieron en la noche. Mariña aún así fue prudente y esperó unos minutos más para volver ella también al agua. Esa noche tenía la esperanza de oir a su amado y reunirse con él, muchos marineros de la zona afirmaban que a veces les advertía de los peligros del mar. De lo contrario, Mariña seguiría sirviendo de inspiración a poetas y trovadores, encaramándose a su roca para espiar a los turistas los días de visita y dejando en el océano el brillo de su cola de sirena.

 
 
 

2 Comments

  1. Emocionante historia de una isla de la que jamás había oído oir. Heroes anónimos los que nos cuentas, aunque con nombre y apellidos, que bien mercen tu homenaje.

  2. Andrea Enrri dice:

    Que precioso relato. Ademas, el tono del cielo de las fotos, lo complementa especialmente, primera vez que escucho sobre este lugar. Te felicito!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies