parallax background

7 planes para conocer Vilna. La joven capital lituana.

Portlligat, el refugio de Dalí.
febrero 8, 2018
 

Lituania es uno de los países llamados Bálticos, junto a Estonia y Letonia. Su capital Vilna, es una de las ciudades más bonitas de Europa. Para muchos aún desconocida es perfecta si quieres ir más allá de París, Roma o Londres. Vilna te sorprenderá gratamente, acogedora con los visitantes y alegre a pesar de su no tan lejano difícil pasado.

Hoy os cuento los imprescindibles de una capital tranquila como un pueblo. Qué ver y qué hacer si visitas la joven Vilna.

 
 

1. Torre de Gedeminas.

Es el símbolo de Vilna y la veremos en todo tipo de recuerdos de la ciudad. Un lobo de hierro fue quién indicó al Duque de Lituania en un sueño que en esa colina debía construir un castillo. Éste dio paso al nacimiento de la ciudad cercana al río Vilna, de ahí el nombre de la capital.

No es demasiado grande y sólo pueden visitarse las ruinas y subir a la torre. Aquí se defendieron de ataques de los cruzados y se izó por primera vez la bandera lituana, tras su primera independencia en 1919.

La Torre de planta octogonal puede verse desde toda la ciudad y es un buen mirador para conocer desde lo alto la capital lituana. En su interior, las tres plantas son ahora un museo con restos de la construcción, armas y maquetas del castillo.

 

 
 

2. El Museo Nacional.

El Palacio de los Grandes Duques de Lituania, justo al lado de la Catedral, alberga el Museo Nacional. La entrada no llega a 3 euros y merece la pena para conocer un poco más acerca de la historia del país y de la ciudad.

Tiene dos exposiciones permanentes en las que puede conocerse cómo fue evolucionando el palacio. Desde que era una fortificación de madera hasta que el palacio fue reconstruido en 2002, bajo una gran polémica por el coste que supuso.

Restos arqueológicos, estancias en las que habitaban los duques, colecciones de armas, joyas, monedas...Algunos niños visitaban las salas dentro de alguna actividad escolar y muchas familias lituanas se detenían con calma en cada panel explicativo.

Puedes estar varias horas en este edificio porque las salas son infinitas. Como curiosidad fue en este palacio donde se representó una ópera (Il ratto di Elena) por primera vez en el país.

 
 

3.Uzupis.

Fue uno de los motivos por los que viajamos hasta Vilna. Queríamos conocer el curioso barrio de Uzupis creado hace más de veinte años por un grupo de vecinos. Es una República Independiente que cuenta con sus propias leyes y constitución e incluso moneda propia.

Uzupis está situada junto al río y el arte en sus calles y negocios le han dado una nueva vida a una zona antes descuidada. Aquí vivían los judíos de la ciudad y tras la Segunda Guerra Mundial las casas fueron abandonadas. Ocupadas luego por vagabundos hasta que los bohemios también se refugiaron en el barrio durante la época soviética.

Un lugar de lo más curioso que recomiendo visitar si estáis en la capital lituana. En este post os cuento un poquito más sobre el Montmartre de Vilna como lo bautizaron algunos periodistas.

 
 

4. Visitar alguna de sus inumerables iglesias.

Litunia tiene una población de mayoría católica. En la capital, Vilna, hay más de sesenta iglesias por lo que es un paraíso para los amantes de los templos religiosos. Cuenta con el mayor número de iglesias por habitante del planeta. Torres góticas y barrocas despuntan en una tranquila ciudad de tejados rojos que Napoleón bautizó como la Jerusalén de Europa.

La Catedral fue la primera iglesia construída en la ciudad. Bajo el mandato de el Gran Duque de Mindaugas en el siglo XIII. Pero sufrió varias reformas hasta la definitiva cinco siglos después. Es peculiar por su campanario independiente del resto del edificio. Se encuentra en una gran explanada que realza su tamaño y sus líneas neoclásicas en un banco nuclear. El interior está lleno de cuadros, recuerdo quizá de su uso como galería de arte durante la época comunista.

Otra iglesia también curiosa es la de Santa Teresa, desde ella se accede a la Puerta de Aurora donde está la minúscula capilla. Se ha convertido en un gran centro de peregrinación y es de los lugares más fotografiados de la ciudad. La puerta es la única de las diez que queda de la antigua muralla de Vilna.

 
 

5. Hacerse una foto en unas huellas con mucha historia.

En el suelo, cerca de la catedral, encontrareis las huellas que marcan el inicio de un gran momento para el país. Aquí se inicó una cadena humana que recorrió los tres países bálticos. Lituania, Letonia y Estonia protestaban así contra el gobierno soviético.

La Cadena Báltica, en agosto de 1989, llegó a los 600 kilómetros de largo. Los tres países pedían la independencia de la antigua URSS, bajo la que estaban tras el pacto entre nazis y rusos cincuenta años antes. La soñada recuperación de autonomía llegó en 1990 siendo Lituania de los primeros de una larga lista de nuevos países que se sumarían un año después.

 
 
 

6. Pasear por su calles adoquinadas.

Un aire medieval impregna la capital, llena de iglesias, pequeñas plazas y estrechos calles adoquinadas. En el casco histórico la principal y más antigua, la calle Pilies, era donde se celebraba el mercado en los siglos XIV y XV. Desde la Plaza de la catedral hasta el Ayuntamiento es un bonito ejemplo de una arquitectura llena de historia.

Hay muchos cafés, pastelerías y restaurantes en los que degustar algún dulce o plato lituano. Tiendas de ámbar, el oro de Lituania, y viejas librerías en las que olvidarse del tiempo. Incluso las tiendas de souvenirs tan chillonas e iguales en todas partes, tienen en Vilna un peligroso encanto.

 
 

7. Asistir a un espectáculo cultural.

Vilna fue Capital Europea de la Cultura en 2009. Paseando por sus calles te das cuenta que es culturalmente muy activa. Carteles de conciertos, exposiciones, charlas, teatro o su conocido ballet son algunas de las actividades que puedes disfrutar durante tu visita.

En verano se celebran festivales de jazz, música tradicional lituana o danza. Siendo muy prestigioso el festival Vilna, que reune a virtuosos de la música clásica de todo el mundo. Mientras que el más popular es el que tiene lugar en junio desde hace algunos años. ¡Hágase la Noche!. Noche de la Cultura, tiene lugar por toda la ciudad, en espacios destinados al arte. Espectáculos de variadas disciplinas inundan las calles, bailarines en las plazas, poetas en las aceras y cineastas en las iglesias, en un ambiente alegre y lleno de imaginación.

 
 
 

Espero que os haya gustado el recorrido por los imprescindibles de Vilna. Un ciudad que espero visitar de nuevo ya que nuestra visita relámpago se nos hizo más que corta.

Así que me encantará saber cuáles son tus lugares favoritos de la ciudad. Aquéllos que no debo perderme cuando vuelva. ¡Te espero en los comentarios!

 

2 Comments

  1. Kris dice:

    No esperaba mucho de Vilnius, y lo cierto es que los días que pasé en la capital de Lituania los aproveché mucho. Me gustó la ciudad y aprendí un montón de historia de lo más interesantes. Un abrazo y gracias por llevarme de nuevo a esa ciudad.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Gracias a tí Cris!Para nosotros también fue una grata sorpresa. De hecho es una ciudad a la que espero volver 🙂 ¡Un abrazo guapa!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies