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El Palacio de Cecilia. Un día en Potsdam (Alemania)

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En nuestro viaje a Berlín había dos visitas seguras en el itinerario: el magnífico museo de Pérgamo y la cercana localidad de Potsdam. Situada a treinta kilómetros de la capital alemana, es una excursión perfecta para hacer en el día y conocer un lugar cargado de historia.

Más de 500 hectáreas de parques y jardines y 150 edificios palaciegos han convertido a Potsdam en un imprescindible si viajas a Berlín. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990, la ciudad es sobre todo conocida por ser el escenario de la Conferencia que tuvo lugar al finalizar la 2ª Guerra Mundial en 1945.


 

 

Precisamente el edificio donde tuvo lugar la histórica reunión era el objetivo de mi visita a Potsdam. Aviso a navegantes que no llegamos a conocer el famoso Palacio de Sanssouci, sin duda el más fotografiado de la ciudad.

Nos quedamos en el Parque Neuer, en la parte norte, y nuestro recorrido incluyó el Palacio de Cecilienhof, la pirámide y el Palacio de Mármol junto al lago Heiligery. Ya en el centro de Potsdam terminamos el día en un bonito café del barrio holandés.

El autobus nos dejó en la entrada más cercana a Cecilienhof. Unos paneles informativos, gente en bici y un bosque que no terminaba nunca fue lo que nos encontramos al entrar en el parque. Caminamos sin saber hacia donde hasta que vimos unas chimeneas en ladrillo rojo que sin duda pertenecían al palacio en el que tres hombres se reunieron durante dieciseis días un caluroso mes de agosto.


 

Conferencia de Potsdam.
Se celebró del 27 de julio al 2 de agosto de 1945 y reunió a los tres dirigentes políticos del momento. El objetivo era dar por terminada la Segunda Guerra Mundial, estudiar las consecuencias de la misma y restablecer un orden.
Stalin representaba la antigua Unión Soviética, Churchill asistía como Primer Ministro de Reino Unido, sustituido por Clement Atlee, y Truman como Presidente de los Estados Unidos.



 

Quizá fue eso, el calor, que no les dejó pensar con claridad y tomar decisiones coherentes. Aunque por las fotos del momento, se les ve risueños y relajados, en un entorno espectacular y residiendo nada menos que en un palacio de la realeza alemana.

Si el rey Guillermo II levantara la cabeza y supiese que Stalin había dormido en una de sus estancias...El emperador alemán mandó construir el Palacio de Cecilienhof para su hijo y heredero, pero éste sólo pudo habitarlo un año. Abandonó Potsdam para reunirse con su padre en la neutral Holanda mientras que la princesa Cecilia permaneció en el palacio hasta pocos días antes de la llegada del ejército rojo. Sólo por eso ya merece que el lugar lleve su nombre.

Las señales comunistas que encontramos durante el recorrido son habituales y en armonía con unos jardines cuidados y flores de colores. Nos dejó boquiabiertos la gran estrella roja del jardín delantero. Fue Stalin el primero en llegar aquél verano y no dudó en adornar así la entrada principal que recibiría a sus compañeros de negociaciones.


 

El edificio de estilo Tudor mezcla madera y piedra, pero lo más llamativo son sus 55 chimeneas de ladrillo con distintas formas y dibujos. Un toque inglés que recuerda el parentesco del káiser alemán con la familia real británica, aunque ésta no quisiese saber nada de él hasta el punto de cambiarse el apellido naciendo así la dinastía Windsor, pero ésa es otra historia...

Ahora el interior es un museo cuyo atractivo principal es la sala de reuniones. También es un hotel con spa. Quién sabe si entre las 176 habitaciones seguirán estando disponibles las que sirvieron para que aquéllas tres cabezas descansasen tras sus deliberaciones y repartos. Quién sabe si con servicio de masaje y burbujas los resultados hubiesen sido otros. Sin muros, guerras frías y países enemigos.



 

Acuerdos Potsdam.
Entre los doce acuerdos que se tomaron esos días:
*Perseguir a los criminales de guerra nazis.
*Lanzar un ultimátum a Japón para que se rindiese sin condiciones. Ante la negativa del país nipón, Estados Unidos decide bombardear Hiroshima y Nagasaki.
*Repartir Alemania entre Rusia, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Y hacer algo similar con Viena y Berlin.


 

Dejamos la lección de historia y volvimos al bosque siguiendo un sendero al azar. De nuevo la singular arquitectura nos guió: entre los árboles se veía la cúspide de una pirámide. Cosas de emperadores, en 1791 la construcción egipcia sirvió como cámara de hielo y para mantener frescos los alimentos.

A cinco metros bajo tierra se almacenaba el hielo del lago Heiliger. La pirámide es uno de los símbolos masónicos que pueden verse por el parque. Ya que el káiser era francmasón y pertenecía a la logia secreta de las Rosacruces. No puede visitarse por dentro así que nos limitamos a girar en torno a ella para apreciar los símbolos tallados en la piedra.


 

 

La curiosa nevera serviría a los residentes del Palacio de Mármol, nuestra siguiente parada. El estilo es mucho más de cuentito de princesas que el anterior, con amplias ventanas, columnas clásicas y mármol blanco y gris traído de Silesia para las fachadas. Este ejemplo de clasicismo temprano se construyó a finales del siglo XVIII justo sobre el lago, siendo un escenario idílico para la realeza.

El Marmorpalais tenía que ser la mejor residencia privada de toda Prusia, así que se encargó a los arquitectos más prestigiosos del momento. Los mismos que después diseñarían la Puerta de Brandenburgo en Berlín. Aquí vivieron, además del último emperador alemán, el príncipe heredero Guillermo y Cecilia hasta que se trasladaron a Cecilienhof en 1917.


 

 

La sencillez del ladrillo rojo se compensa con el pabellón que corona el techo del edificio principal. Cristal y dorados para observar Postdam, los bellos jardines de inspiración inglesa, el lago y el río Havel.

Tras un rato a la sombra, contemplando como un perro jugaba en el agua, decidimos volver andando al centro de Postdam. Por el camino vimos algunas grandes casas rusas (hay una pequeña colonia en la ciudad) y la Nauener Tor, una de las tres puertas que había en la antigua ciudad amurallada.


 

Nuestro día de paseo terminó en el barrio holandés, un conjunto de más de cien edificios típicos de los Países Bajos. El emperador trajo a muchos profesionales para trabajar en las obras de los terrenos pantanosos formándose una importante comunidad holandesa en el siglo XVIII.

Los bajos de los pequeños edificios son ahora preciosos locales comerciales. Encontramos galerías de artistas, viejas librerías y acogedores cafés como el que elegimos para descansar los pies y refrescarnos con un café helado.



 

Apenas esperamos por el tren de vuelta a Berlin. La ciudad y su transporte público seguía enamorándome. La excursión a Postdam había cumplido mis expectativas viendo sólo una pequeña parte de la ciudad de los palacios. Pero ya sabía que repetiría visita a la capital alemana y por supuesto a este histórico lugar.

Aquélla incursión en un capítulo fundamental de la historia me demostró que hay personas inmunes al entorno. Porque si en un escenario tan idílico, de rosas, vino y cisnes, como el del palacio de Cecilia, los tres estadistas llegaron a aquéllas conclusiones, no me quiero ni imaginar qué le hubiese deparado al mundo si se hubiesen reunido en algún sombrío castillo rumano rodeado por la nieve y los osos.

Os guste la historia o no, Postdam es un plan genial para pasar, al menos, un día. Pasear por los jardines de la dinastía Hohenzollern nos alejará del ritmo acelerado de Berlin y conocer cómo vivía el último emperador alemán.


 

 

Consejillos para la visita.

*Lleva calzado cómodo. Aunque el objetivo de tu visita sean los palacios están en un parque.

*Durante nuestro paseo no encontramos papeleras así que es recomendable llevar una bolsa para los desperdicios. Tampoco vimos fuentes públicas por lo que si vais en verano no olvidéis la botella de agua.

*Las entradas para los palacios son de pago. Si vuestra idea es visitar varios hay tickets combinados para ahorrar un poquito.

*Desde Berlín es posible llegar en transporte público. La línea de tren es la S7 desde la estación Friedrich hasta la de Postdam, dura unos cincuenta minutos y hay bastante frecuencia.

Una vez en Postdam hay varias líneas de autobus hacia los jardines y palacios. Nosotros usamos la Berlin Welcome Pass para movernos por comodidad y precio. Os cuento más en la guía de viaje a Berlín.

*La Oficina de Turismo de Postdam está justo al salir de la estación de tren a mano izquierda.


 


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18 Comments

  1. wircky dice:

    ¡Qué recuerdos me ha traído este artículo! Visité Postdam hace… fácil unos 15 años. Fui precisamente por la carga histórica que tenía el lugar y después me sorprendió encontrar un parque precioso y los palacios. Lo recuerdo vagamente pero sí recuerdo muy bien que me encantó el lugar. Veo por tus fotos que hoy sigue igual de bonito. Un saludo!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Cris,
      Me alegra que te haya traído buenos recuerdos la lectura 🙂
      Es una visita obligada para quienes nos gusta la historia, además de ser precioso y súper agradable para pasar el día.
      Un abrazo y ¡gracias por la visita!

  2. Luz E. dice:

    Me encantan estos lugares cargados de historia y me encanta que me lo cuente alguien como tú. La verdad es que tomamos la decisión de no ir a Postdam en nuestra escapada a Berlín ya que no teníamos un día entero, y ahora que te leo y veo lo que disfrutasteis me alegro, porque le podré dedicar el tiempo que merece. Es un sitio que tengo muchas ganas de visitar por lo que significa para la historia de nuestro siglo.. he disfrutado mucho leyendo tu experiencia en Postdam y visitando el palacio de Cecilienhof. Por cierto no sabía del barrio holandes de Postdam así que le haré una visita, tiene buena pinta. Un abrazo.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Muchas gracias por tus palabras guapa. Reconozco que me dolió robarle un día a Berlín, pero no podía no ir a Postdam. Además sé que volveremos así que me lo tomé con calma. Es infinito lo que hay que ver, tantos palacios y jardines darían para varios días…
      El barrio de los holandeses tampoco lo conocíamos nosotros hasta que llegamos y me encantó. Muchos negocios bonitos con artesanías, libros viejos y café 🙂 Pasamos antes de ir a la estación de tren y merece la pena. ¡Un abrazo de vuelta!

  3. Guauuuu! A ti que te encanta la historia habrás flipado!! Y además nuestra historia reciente… que todos conocemos y estamos más sensibles. Hace poquito regresé de un viaje de Polonia y vengo con el cuerpo a flor de piel. Nos contaron con mucho detalle lo mal que lo pasaron los polacos en la II Guerra Mundial y peor aún con el Holocausto. Postdam ha sido la esperanza de muchas personas! Postdam debería estar en todos los itinerarios como visita obligada! Gracias!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Hola guapa!
      Sí que flipé si 🙂 Después de estudiar tantas veces la Conferencia, verme allí fue…como estar en un capítulo de la historia. Seguí vuestro viaje a Polonia, nosotros también volvimos con muchos sentimientos encontrados y sin entender cómo la maldad (por llamarlo de alguna manera) puede llegar tan lejos.
      Potsdam es sin duda una visita imprescindible para hacer desde Berlin. Volveremos porque nos quedaron pendientes los palacios más conocidos y los infinitos jardines.
      ¡Un abrazo grande cumpleañera!

  4. Cristina dice:

    Fíjate que no pensaba que el palacio de Postdam tuviera un toque Tudor. ¡Qué cosas! Pues me faltó en mi visita a Berlín, que es una de las ciudades más vibrantes y cambiantes de Europa, así que ya sé donde tengo que ir. No soy muy amiga de visitar palacios pero este es tan excepcional que creo lo incluiría en cualquier visita.

    Muchas gracias por la recomendación. Un abrazo.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Cris,
      El estilo Tudor es producto de un rey alemán obsesionado con su madre inglesa…Si vuelves a Berlín, no dudes dedicarle, al menos, un día a Potsdam. Cecilienhof es un palacio que nada tiene que ver con Sansssouci por ejemplo, no es en plan princesa de cuento 🙂
      Nosotros fuimos por su gran significado histórico pero además es una visita de lo más relajante lejos de la vibrante ciudad.
      Un abrazo de vuelta.

  5. Jordi dice:

    la verdad es que la de Potsdam es una de las mejores excursiones que se pueden hacer desde Berlín. Me alegra mucho de que hayas hablado de lugar donde se celebró la conferencia de Potsdam puesto que habitualmente los turistas se van directamente a los palacios y a los jardines. Y es un lugar verdaderamente importante de la historia europea del siglo 20

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Gracias Jordi. Como dices, dada su importancia histórica era para mí una visita obligada en Potsdam. Y encontramos apenas a diez personas durante la visita, supongo que nada que ver con el estiloso Sansssouci.
      Como sé que volveremos a Berlin, para la próxima haré el recorrido más turistíco 😉
      ¡Saludos!

  6. RAFAEL dice:

    A nosotros también nos encantó Potsdam. Nosotros la visitamos con guía, y nos contó que en las habitaciones y en la sala de reuniones los comunistas habían mandado colocar micros, por lo que escuchaban todas las conversaciones y partían con ventaja a la hora de negociar. Y nos quedamos con las ganas de saber más sobre el cambio de apellido de los Windsor.
    Un saludo.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Rafa,
      Qué bueno, gracias por el dato, no me extrañaría nada pero también imagino que los norteamericanos/ingleses revisarían las estancias…¿O no? A saber…Cuando estuvimos nosotros, se iba una excursión guiada…Anonadada me quedé cuando el “guía” dijo : Aquí se reunieron un señor gordo, el del puro, el ruso este con cara de mala leche y un americano…Así a lo chiste, me alegro que vuestra excursión fuese más instructiva jajaja
      El cambio del apellido Windsor es una historia digna de película. El rey alemán estaba obsesionado con su madre inglesa, le enviaba cartas erótico-festivas que obviamente no fueron correspondidas. Dicen que de ahí viene la animadversión hacia Inglaterra, que propiciaría la guerra…El rey estaba fatal vaya, y la familia inglesa decidió cambiarse el apellido para no tener ninguna relación con él. Nunca te acostarás… 😉
      ¡Aperta compañeiro!

  7. Nosotros también fuimos a Postdam en nuestro viaje a Berlín y nos pareció una ciudad realmente bonita, no nos dió tiempo a verlo todo porque fuimos a Sansoucci, y nos lo tomamos con calma. Pero ya sabes, hay quw dejar cosas sin ver para tener una excusa para volver. Muy buen relato, como siempre serías una buena profe

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Carmen,
      Muchas gracias por tu comentario. Fui profe así que supongo que inconscientemente a veces escribo como una explicación para clase jajaja.
      Potsdam es un mundo y nosotros también somos de dejar algo para tener excusa y volver. Aunque a Berlín le sobran las excusas. Tendremos que repetir para hacer tu Cecilienhof y yo Sanssouci 😉
      ¡Un abrazo grande!

  8. Kris dice:

    A mi Postdam me parece una visita imprescindible estando en Berlín, por su arte y su historia. Es un museo de arte al aire libre. Los jardines son una delicia y conocer el palacio en el que se decidió el destino de Europa tras la Segunda Guerra Mundial es acercarse al uno de los lugares más destacados de la historia del siglo XX. Además el palacio es una maravilla, un trocito de Inglaterra en tierras germanas.
    Un abrazo.

    • Lilián dice:

      Maru excelente post….me ha encantado!!! Y me da pena no haber tenido tiempo de visitarlo cuando estuvimos en Berlín. Pero me lo guardo porque sé que alguna vez iremos!!! Me encanta la info sobre historia y costumbres. Felicitaciones
      Un abrazo viajero para vos !!!

      • Maruxaina Bóveda dice:

        Muchas gracias Lilián 🙂
        Seguro que volvéis a Berlin tarde o temprano. A ti que te gusta la historia Potsdam te encantaría así que no olvides guardarle al menos un día.
        ¡Un abrazo de vuelta viajera!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Totalmente un museo al aire libre Cris. Me sorprendió ese aire inglés en medio de Potsdam, unido al bello palacio Sanssouci y el barrio holandés hacen que sea una visita de lo más completa. No me importaría nada volver…Un abrazo de vuelta.

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