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Catedral de Santa Bárbara. Una maravilla de templo en Kutna Hora.

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Kutna Hora tenía mucho más que ver que el famoso osario motivo de nuestra visita. Nos sorprendió el pequeño pueblo medieval checo y hubiésemos cambiado una noche en Praga por dormir en Kutna.


 

Llegamos no demasiado temprano. Firmes con nuestro propósito de hacer, por una vez, un viaje lo más slow posible. Algo difícil teniendo en cuenta mi formiguillo continuo cuando estoy en sitios que no conozco.

El breve viaje en tren desde Praga hasta Kutna Hora dio para una charla con un japonés delgadísimo que sonreía detrás de su mascarilla ante la mirada algo curiosa de los paisanos. En la estación solo había un mapa y nadie a quién preguntar. Algunos viajeros se quedaron en una parada de bus pero nosotros decidimos caminar bajo un cielo bastante nublado que amenazaba lluvia.


 
 

Hasta el osario hay algo más de un kilómetro mientras que para llegar al centro del pueblo son casi cuatro. Cuando llegamos a la entrada de la capilla de Sedlec decidimos cambiar los planes porque había una cola de espera que salía del recinto. La Oficina de Turismo estaba cerca así que pasamos a comprar un plano y las entradas que nos permitirían el acceso al osario y a las dos catedrales que hay en Kutna.

En el centro del pueblo empezamos a apreciar lo bonito que era todo. Un laberinto de callejuelas y plazas, edificaciones que mostraban un pasado económico importante, tanto como para competir en riqueza con Praga allá por el siglo XIII.


 

 

Kutna Hora era un poblado de mineros, su nombre significa Montaña Excavada y hasta el siglo XVI la plata fue el sustento principal de la zona.
El declive vino provocado por la inundación de las minas, la guerra de los Treinta Años, los problemas con los Habsburgo y la temida peste.
En 1961 el centro fue declarado reserva histórica urbana y en el '95 pasó a ser la única ciudad de Bohemia Central incluida en la UNESCO.


 

Dejamos atrás las casas de tonos pastel para llegar a la parte más alta de Kutna Hora. La entrada a la Catedral de Santa Bárbara impresiona por su magnitud, no olvidemos que se trata de un pequeño pueblo de poco más de veinte mil habitantes.

Su construcción tuvo muchísimas interrupciones ya que dependía fundamentalmente de la extracción de plata. Se empleó arenisca de canteras cercanas y aún pueden apreciarse trocitos de conchas marinas. Se inició en 1388 y sus obras finales datan de 1905. Se ha convertido en la segunda catedral más visitada de la República Checa, siendo la primera la de San Vito de Praga.


 
 
 

Y si el exterior invitaba a pasear por sus cuidados jardines, el interior de Santa Bárbara resultó espectacular. Nos recibió una preciosa bóveda con los escudos de las aristocráticas familias y los gremios que participaron en la financiación de la catedral.


 
 

El templo está dedicado a Santa Bárbara, elegida por los mineros como su patrona. Según cuenta la leyenda, la joven Bárbara fue encerrada por su padre en una estrecha y oscura torre al querer convertirse al catolicismo.

Algunos frescos representan el trabajo en la mina y es que fueron los mineros quienes terminaron las obras iniciadas por Peter Parler. Éste, de familia de arquitectos praguenses, se inspiró en las iglesias francesas y cambió el diseño inicial de tres naves a cinco.

Y aunque no soy demasiado fan de los retablos ni del barroco, reconozco que éstos sí llamaron mi atención, quizá porque el dorado era menos llamativo sobre el negro. En la foto de la izquierda puede verse la pieza más antigua del templo: una Madonna gótica de 1380.


 

 

 

Creo que es uno de los templos católicos más bonitos que he visitado. La luz, los pasillos interminables, los bancos originales, el órgano de cuatro mil tubos y cómo no las vidrieras. Me senté a contemplarlo todo mientras trataba de imaginar cómo hubiese sido con los 25 metros más de largo que finalmente fueron reducidos.

Desde la galería, talladas en madera, me observaban las virtudes cristianas. Unas estatuas de más de cuatro metros de alto que representan la templanza, la justicia, la valentía y la cautela.


 

 

Encantada con la visita al templo Santa Bárbara salimos para ir a la gran terraza de piedra. Desde ella son geniales las vistas de Kutna Hora y de la parte trasera de la Catedral.

Una pequeña puerta justo debajo del mirador, conducía a la pequeña capilla de Corpus Christi. También estaba incluida en la entrada, junto a la Catedral y el osario de Sedlec. Data del siglo XIV y originalmente iba a ser de dos plantas. Sólo se construyó la inferior y fue empleada durante años como osario. No tenía nada especial, era sencilla y sobria, pero me encantó no encontrar a nadie y poder disfrutar de la exposición de pintura que albergaba antes de seguir el paseo por Kutna.


 

Así terminaba nuestra mañana en Kutna Hora. Empezaba a llover así que recorrimos de prisa el precioso paseo que recuerda al Camino Real de Praga. Apenas pudimos apreciar las esculturas que sí son originales, a diferencia de las del famoso puente de Carlos de la capital que son copias, debido a que se hicieron con una arena especial propia de Kutna.

La ligera lluvia dio paso a un chaparrón que hizo que todos los paseantes corriesen a guarecerse. Era imposible seguir y ya teníamos algo de hambre así que entramos en el primer local que vimos abierto para comer algo y descansar un poco antes de seguir nuestra visita hacia el osario de Sedlec.


 

 

¿Conocíais Kutna Hora? Es una visita súper interesante que puede hacerse desde Praga. Media hora en tren para acercarse a un pueblo medieval, con dos catedrales y un osario que no deja indiferente a nadie.

9 Comments

  1. JOSE D. dice:

    Hace muchos años que estuvimos en Kutna Hora, y mientras volvíamos en tren a Praga también pensábamos que teníamos que haber cambiado una noche en la capital de República Checa por una noche en Kutna Hora. Por supuesto lo más conocido es el osario de Sedlec, pero hay muchísimo más que ver. Nosotros nos quedamos sin visitar las antiguas minas de Plata, ya que se accedía en grupo y no pudimos formar uno lo bastante grande entre los que estábamos esperando. Por supuesto, la Catedral levantada por los gremios nos fascinó, al igual que en sí la propia ciudad. Por contra, cuando visitamos Karlovy Vary nos decepcionó bastante, quizá porque nos habían puesto las expectativas muy altas diciéndonos que era “la ciudad más bonita de Europa”. Como se suele decir, para gustos los colores, pero para nosotros sin duda es mucho mejor Kutna Hora.

  2. Kris dice:

    ¿Sabes que estuve en Kutna Hora y no pude entrar en la Catedral? Fue hace muchos años, pero aún recuerdo su fachada. Y lo mismo que a ti, me sorprendió allí la lluvia. La iglesia estaba cerrada y no pudimos resguardarnos en ningún lugar, así que abandonamos la ciudad sin hacer ninguna visita. Me ha gustado mucho ver la iglesia por dentro y sin duda esa bóveda es una preciosidad. Además me da la sensación de ser una catedral muy luminosa, a pesar de que las fotos del exterior anuncian una día gris, el interior no parece oscuro. Coincido contigo en el tema de los retablos, ese negro dominando al dorado me parece de los más curioso. ¡Buen fin de semana!

  3. ¡Hola Maruxaina!
    Aunque no he estado (y mira que estuvimos pensando si ir allí o a Karlovy Vary… y al final nos quedamos en Praga jeje), sí conocía Kutna Hora por su osario, pero no tenía ni idea de que fuera un pueblecito tan encantador con, ni más ni menos, que dos catedrales.
    Tengo que confesar que me he quedado alucinando cuando he leído que Kutna había competido en riqueza con Praga en el siglo XIII… pero, según iba avanzando el artículo, no me ha extrañado nada. Ya solo por la Catedral de Santa Bárbara merece la pena (que, oye, tras casi seis siglos de construcción, ya puede merecerla jeje).
    Me ha encantado por fuera; no habría dicho que es la República Checa si me preguntan. Por dentro me ha parecido un “mix”: los escudos, que no había visto nunca en el techo, me recuerdan un poco a las catedrales inglesas; los retablos esos negros a la Basílica de San Pedro y los jardines a Polonia. Aun así, lo que querría ver sí o sí es esa Madonna gótica del siglo XIII, morena y con el pelo rizado, como siempre he imaginado que serían las mujeres en Palestina, ¿no?
    La verdad es que, estando a tan solo a media hora en tren de Praga, creo que merece mucho la pena visitar Kutna Hora. ¡Gracias por compartir!

  4. Diabarama dice:

    Cuando estuve este abril en Praga me nevó, así que te comprendo perfectamente… las inclemencias del tiempo, PUAJ!Yo fui a ver gente que vive allí y estuve en un viaje loco de los que yo me monto a veces, Ginebra-Praga-Düsseldorf-Colonia, conque no he visto estas exquisiteces que nos compartes y de las que tomo buena nota para un futuro. Creo que me gustarán más que la capital.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Annick,
      Sí que fue un viaje loco el tuyo, seguro que genial 😉
      Si vuelves por la República Checa no dejes de visitar Kutna Hora, te gustaría. A mí sí me gustó más que Praga, al menos es infinitamente más tranquila.
      Un abrazo guapa.

  5. Patri dice:

    Me quedé con ganas de ir a Kutna Hora cuando estuve en Praga, me dijeron que era un pueblo muy bonito y, leyendo tu relato y fotos veo que era cierto. En su lugar, fuimos a Karlovy Vary, que también tiene su encanto. Para mi próxima vez en Praga (que no dudo que volveré, pues toqué la estrella de San Juan…) me acerco hasta aquí sin duda. Un abrazo de la cosmopolilla

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Te gustaría mucho Patri, a nosotros nos quedó pendiente Karlovy Vary y ¡¡no toqué la estrella de San Juan!!Pero espero volver, me pareció un país precioso. ¡Abrazos guapa!

  6. La catedral es preciosa, merece la pena visitar este pequeño pueblo de la República Checa. Lo tendremos en cuenta esta excursión cuando visitemos Praga. Saludos

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Belén,
      Gracias por tu comentario. Seguro que os gustará Kutna Hora, sólo por la Catedral de Santa Bárbara ya merece la pena la visita. Es una de las más bonitas que he visitado.
      ¡Un saludo!

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