preloder
parallax background

Catedral de Santa Bárbara. Una maravilla de templo en Kutna Hora.

Un paseo por Ourense. Redescubriendo la ciudad termal.
agosto 26, 2015
Kutna Hora, mucho más que huesos (República Checa,día 3)
septiembre 8, 2015
 

Kutna Hora tenía mucho más que el famoso osario motivo de nuestra visita. Me sorprendió mucho este pequeño pueblo medieval y hubiese cambiado una noche en Praga por pasarla allí.


 

Llegamos no demasiado temprano, firmes a nuestro propósito de hacer por una vez un viaje lo más slow posible, algo difícil teniendo en cuenta mi formiguillo continuo cuando estoy en sitios que no conozco.

El breve viaje en tren dio para una pequeña charla con un japonés delgadísimo que sonreía detrás de su mascarilla ante la mirada algo curiosa de los paisanos. En la estación solo había un mapa y nadie a quién preguntar. Algunos viajeros se quedaron en una parada de bus pero nosotros decidimos caminar bajo un cielo bastante nublado que amenazaba lluvia. Hasta el osario hay algo más de un kilómetro mientras que para llegar al centro del pueblo son casi cuatro.


 
 

Cuando llegamos a la entrada de la capilla de Sedlec decidimos cambiar los planes porque había una cola de espera que salía del recinto. La Oficina de Turismo estaba cerca así que pasamos a comprar un plano y las entradas que nos permitirían el acceso al osario y a las dos catedrales.

En el centro de Kutna empezamos a apreciar lo bonito que era todo, un laberinto de callejuelas y plazas, edificaciones que mostraban un pasado económico importante, tanto como para competir en riqueza con Praga allá por el siglo XIII.


 

 

Kutna Hora era un poblado de mineros, su nombre significa Montaña Excavada y hasta el siglo XVI la plata fue el sustento principal de esta zona.
El declive vino provocado por la inundación de las minas, la guerra de los 30 años, los problemas con los Habsburgo y la temida peste.
En 1961 el centro fue declarado reserva histórica urbana y en el 95 pasó a ser la única ciudad de Bohemia Central incluida en la UNESCO.


 

Dejamos atrás las casas de tonos pastel para llegar a la parte más alta de Kutna Hora. La entrada a la Catedral de Santa Bárbara impresiona por su magnitud, no olvidemos que se trata de un pequeño pueblo de poco más de veinte mil habitantes.

Su construcción tuvo muchísimas interrupciones ya que dependía fundamentalmente de la extracción de plata. Se empleó arenisca de canteras cercanas y aún pueden apreciarse trocitos de conchas marinas. Se inició en 1388 y sus obras finales datan de 1905. Se ha convertido en la segunda catedral más visitada del país, siendo la primera la de San Vito de Praga.


 
 
 

Y si el exterior invitaba a pasear por sus cuidados jardines, el interior de Santa Bárbara resultó espectacular. Nos recibió una preciosa bóveda con los escudos de las aristocráticas familias y los gremios que participaron en la financiación.


 
 

Está dedicada a Santa Bárbara, elegida por los mineros como su patrona. Según cuenta la leyenda, la joven fue encerrada por su padre en una estrecha y oscura torre al querer convertirse al catolicismo.

Algunos frescos representan el trabajo en la mina y es que además fueron los mineros quienes terminaron las obras iniciadas por Parler. Éste, de familia de arquitectos praguenses, se inspiró en las iglesias francesas y cambió el diseño inicial de tres naves a cinco.

Y aunque no soy demasiado fan de los retablos ni del barroco, reconozco que éstos sí llamaron mi atención, quizá porque el dorado era menos llamativo sobre el negro. En el primero puede verse la pieza más antigua del templo, una Madonna gótica de 1380.


 

 

 

Creo que es una de los templos católicos más bonitos que he visitado, la luz, los pasillos interminables, sus bancos originales, el órgano de cuatro mil tubos y cómo no las vidrieras. Me senté a contemplarlo todo y pensaba cómo hubiese sido con los 25 metros más de largo que finalmente fueron reducidos.

En la galería, talladas en madera, me observaban las virtudes cristianas, unas estatuas de más de cuatro metros de alto que representan la templanza, la justicia, la valentía o la cautela.


 
 

 

Encantada con la visita al templo Santa Bárbara, al salir accedimos a una terraza para admirar la parte de atrás de la Catedral y las magníficas vistas sobre Kutna Hora.

Una pequeña puerta justo debajo del mirador, conducía a la pequeña capilla de Corpus Christi del siglo XIV. También estaba incluida en la entrada, no tenía nada de especial salvo su sencillez y una exposición de pintura. Originalmente iba a ser de dos plantas pero sólo se construyó la inferior y fue empleada como osario.



 

Así terminaba nuestra mañana en Kutna Hora. Empezaba a llover así que recorrimos de prisa el precioso paseo que recuerda al Camino Real de Praga. Apenas pudimos apreciar las esculturas originales, las del famoso puente de Carlos de la capital son copias, debido a una arena especial propia de Kutna.

La ligera lluvia dio paso a un chaparrón que hizo que todos los paseantes corriesen a guarecerse. Era imposible seguir y ya teníamos algo de hambre así que entramos en el primer local que vimos abierto para comer algo y descansar un poco antes de seguir nuestra visita hacia el osario de Sedlec.


 

4 Comments

  1. Diabarama dice:

    Cuando estuve este abril en Praga me nevó, así que te comprendo perfectamente… las inclemencias del tiempo, PUAJ!Yo fui a ver gente que vive allí y estuve en un viaje loco de los que yo me monto a veces, Ginebra-Praga-Düsseldorf-Colonia, conque no he visto estas exquisiteces que nos compartes y de las que tomo buena nota para un futuro. Creo que me gustarán más que la capital.

  2. Patri dice:

    Me quedé con ganas de ir a Kutna Hora cuando estuve en Praga, me dijeron que era un pueblo muy bonito y, leyendo tu relato y fotos veo que era cierto. En su lugar, fuimos a Karlovy Vary, que también tiene su encanto. Para mi próxima vez en Praga (que no dudo que volveré, pues toqué la estrella de San Juan…) me acerco hasta aquí sin duda. Un abrazo de la cosmopolilla

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Te gustaría mucho Patri, a nosotros nos quedó pendiente Karlovy Vary y ¡¡no toqué la estrella de San Juan!!Pero espero volver, me pareció un país precioso. ¡Abrazos guapa!

  3. La catedral es preciosa, merece la pena visitar este pequeño pueblo de la República Checa. Lo tendremos en cuenta esta excursión cuando visitemos Praga. Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies