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Té, callejuelas y la embajada de Estados Unidos. Un día cualquiera en Tanger.

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Me llamó la atención la placa de la entrada. Estaba abierto y teníamos tiempo así que entramos en la antigua embajada de EEUU. En medio del bullicio de la medina de Tánger, aquél edificio era un remanso de silencio.

Situada al norte de Marruecos, era nuestra segunda visita a Tánger. Ciudad portuaria y antigua protegida de España, Tánger está a sólo catorce kilómetros de las costas españolas. Ofreciendo un auténtico crisol de culturas, huellas de un pasado espléndido y un encanto con el que no cuentan otras ciudades marroquíes.

 

 
 

Convertido hoy en Museo y Centro de Estudios fue el primer edificio diplomático que Estados Unidos tuvo en el extranjero.

Cosas de la historia, un país musulmán, Marruecos fue el primero en reconocer a Estados Unidos como nación independiente.

Nadie quería dar ese primer paso por temor al gran imperio británico. Este gesto de 1777 fue agradecido por el presidente George Washington a su homólogo marroquí en una carta que recuperaría Kennedy en 1963 cuando Hassan II visitó EEUU.
Las buenas relaciones siguieron con el Tratado de Amistad Marroquí-Americano, el más antiguo que mantiene Estados Unidos, firmado en 1783 para establecer relaciones comerciales.
A Marruecos también le beneficiaba esta amistad, ya que sus relaciones con Europa no pasaba por su mejor momento por los conflictos pasados con España y Portugal.

Una gran bandera-alfombra de barras y estrellas y un maniquí vestido de marine nos recibieron. Muchas fotografías de presidentes y otras personalidades estadounidenses, una carta de George Washington, documentos históricos y un estilo años '50 que recordaba el pasado de gran ciudad cosmopolita que tuvo Tánger.


El gran salón nos trasladó por unos momentos a las lujosas estancias de las villas europeas.

En él destaca la colección de espejos y un árbol navideño, que no parecía cómodo con sus adornos pero al que no le faltaban los regalos.

El sultán Mulán Suleiman le ofreció este antiguo palacio al 5º presidente de EEUU, James Monroe, en 1821 para establecer en Marruecos una delegación norteamericana.
Algo más de un siglo después cambiaba su nombre por el de La Legación.
En 1981 el ahora Museo fue declarado Lugar Histórico por el gobierno marroquí.
Está acompañado de las ruinas romanas de Volubilis o los palacios de Marrakech pero conserva la particularidad que es el único edificio extranjero de la lista.

Paseando por el museo, cuyo nombre oficial es Tangier American Legation Institute for Morocan Studies (TALIM), hay expuestas obras de artistas tanto marroquíes como extranjeros afincados en Tánger.

Así conocimos a la obra de Mohamed Ben Ali R'Bati, considerado el primer pintor moderno de Marruecos.

Ben Ali dejó las miniaturas, la caligrafía y el arte decorativo par representar escenas de la vida cotidiana, siendo conocido fuera de sus fronteras y exponiendo en ciudades como Londres o Marsella a principios del siglo XX.


 

La visita improvisasa tenía aún más sopresas. La colección de miniaturas del millonario Forbes y una estancia dedicada a Paul Bowles. Ésta fue inaugurada en 2010, durante la Bowles Collection, y reúne objetos personales del escritor neoyorkino.

Sus cartas, libros, maletas, partituras e incluso su máquina de escribir pueden verse en el museo tangerino. Paul Bowles autor de la novela El Cielo Protector tuvo que esperar 40 años para que ésta fuese valorada tras ser llevada al cine por Bertolucci. Entonces un Bowles ya octogenario permaneció en Marruecos alejado de las luces y brillos de Nueva York.

Vivió en Tánger desde los años '50 hasta que falleció en 1999. Para él era una ciudad como uno se imagina que era Europa en la Edad Media. Dejó su país natal, una Norteamérica puritana y conservadora de la posguerra para vivir en una ciudad amparada por un Estatuto Internacional que la hacía más libre y atractiva para la generación beat.


 

Salimos a la terraza y apenas se oía el ruído de la Medina. Aquél era un lugar perfecto para acoger expatriados de la 2 Guerra Mundial, urdir tramas y planes de alto espionaje.

Incluso en los años '80, el palacio fue el escenario de una película de James Bond. Por aquí estuvo Timothy Dalton para rodar algunas escenas, de las que los vecinos se beneficiaron viendo sus calles recién pintadas.

Con razón Orson Welles decía de Tánger que era un inmenso plató de cine. Dejamos Estados Unidos para salir a la calle de Portugal, a los adoquines y el aparente desorden marroquí. El plan era beber un té y perdernos por una de las ciudades menos conocidas de Marruecos. Reconocer Tánger, con su interesante pasado de estrellas de cine, escritores atormentados y fiestas con kifi viendo el amanecer. Pero ésa es otra historia que os contaré otro día.


 

Museo del Legado Americano.
*Horario de Visita: de lunes a viernes. 10:00 a 13:00 y 15:00 a 17:00.
*Dirección: Rue d'Amerique en la Medina. Más fácil de localizar es la Rue du Portugal, que baja hacia el puerto y desde la que hay entrada al Museo.
*Entrada: Gratuita.

9 Comments

  1. Mauxi Leal dice:

    Qué interesante y cuántas cosas he aprendido con este post. Nunca me hubiera imaginado que Marruecos fue el primer país en reconocer a los Estados Unidos como nación independiente. Sin duda alguna, haría la visita a este Museo.

  2. Kris dice:

    Me ha encantado este artículo, me has mostrado una cara de Tanger más allá del mar, los zocos y lo más tradicional. Y esa foto junto al árbol navideño, genial.
    Un abrazo

  3. dilce ronsoni dice:

    Conhecer Marrocos e suas Histórias..Me Encanta ! Um abrazo

  4. ¡Qué interesante nos ha parecido este post! Entre otras cosas, nos ha sorprendido que Marruecos fuera el primer país en reconocer a EEUU como nación independiente… ¡Quién no lo hubiera dicho!
    Nos apuntamos la visita a este museo para cuando vayamos a Tánger.

    Saludos.

  5. Qué linda entrada… diferente, intrigante, con un toque de exotismo… qué lindo remanso de lectura 🙂

  6. ¡Que curioso! Nunca entramos en un embajada. En nuestro viaje a Marruecos, Tanger nos quedo pendiente, bueno realmente nos quedaron pendientes muchas ciudades, pero en parte mejor, asi tenemos excusa para volver. ¡Saludos! 🙂

  7. No llegué hasta Tanger, pero me quedé con las ganas. Da gusto leer artículos tan bien documentados 🙂 ¡Un abrazo, Maruxaina!

  8. ¡Cuántas cosas que ofrecer tiene Marruecos! Hemos estado dos veces pero sabemos perfectamente que volveremos ya que es un país que nos queda tan cerquita y a la vez es un contraste tan grande del que puedes absorver muchas vivencias.

    ¡Qué curioso lo de Estados Unidos! No tenia ni idea.

    Un abrazo

  9. Netikerty dice:

    Que curioso ha tenido que ser visitar la embajada EEUU en Tánger, y la de cosas que he aprendido leyéndote. Esperando ansiosa tus siguiente post en el que nos cuentes tu té, tomado en Tánger.

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