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Estudiar Inglés en Edimburgo.

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Tengo que reconocer que estudiar inglés me daba mucha pereza. Así que para hacerlo más atractivo decidimos buscar un curso en el extranjero en plan "inmersión total". Tras valorar varias ciudades elegimos Edimburgo porque quería seguir conociendo la capital escocesa.

Me emocionaba la idea de pasar unas semanas en la ciudad que me había enamorado un año antes. Así que no hubo dudas: íbamos a estudiar inglés en Edimburgo.


 

La Ciudad.

 

Una de las infinitas razones por las que elegimos Edimburgo es que es una ciudad para olvidarse del coche y conocer a pie. Tiene una buena red de transporte público (bus y tranvía) y está bien comunicada con los alrededores (dos estaciones de tren y un aeropuerto)

Dividida en dos partes (Old Town y New Town), con castillo, muchas iglesias, calles con adoquines, librerías viejas, pubs centenarios e interesantes ciudadanos ilustres, Edimburgo competía en mi lista de ciudades favoritas para ocupar el primer puesto. Y tras unas semanas conociéndola lo consiguió fácilmente.


 

La Escuela.

 

Lo fácil que fue elegir ciudad fue directamente proporcional a lo difícil que resultó al principio escoger escuela. Los programas y precios eran similares, cursos semanales que siempre empiezan los lunes y con una duración mínima de una semana. Horarios de mañana, tarde o ambos, intensivo, para preparar un examen oficial, clases privadas...

Un mundo de opciones a las que había que añadir: los comentarios sobre la escuela, su ubicación, actividades extra-escolares o el profesorado. Un poco abrumador pero ahora me alegro de haber buscado bien porque la experiencia no podía haber sido mejor.

De Basil Paterson me llamó la atención que llevaba abierta desde 1929. Tras ver que estaba en el centro de Edimburgo investigué un poco más, cumplía todos los requisitos académicos y era una escuela independiente, pero además varios detalles inclinaron la balanza.


 

Resultó ser una escuela con historia dentro de un edificio con historia. El fundador de la escuela, Basil Paterson nació en la India y siendo niño viajó con su familia a Edimburgo para quedarse y tras un trabajo como profesor en Londres volvió a la capital escocesa para fundar su escuela.
Por otro lado, el edificio donde recibiríamos clases fue diseñado por los hermanos Williamson, dos masones escoceses que viajarían a Estados Unidos para participar en la construcción de la Casa Blanca. Existen bastantes similitudes en el diseño interno y así se reconoce en la placa conmemorativa en la entrada de la escuela.


 

El Curso.

 

Antes de viajar, tuvimos que hacer dos pruebas para que la escuela conociese nuestro nivel de inglés: un test de 100 preguntas y un escrito sobre nosotros. Además el primer día de clase, antes de empezar, nos hicieron una pequeña entrevista para, con toda la información, ubicarnos en la clase adecuada.

Un lunes frío de enero comenzaba la aventura de estudiar inglés juntos. Conocimos las zonas comunes de la escuela (para comer, ver la tele o usar los ordenadores), elegimos libro en la biblioteca y empezamos nuestra primera clase a las 9 de la mañana. Con nervios, pero se fueron antes de lo que imaginaba. Ayudó mucho el buen ambiente con los compañeros y sin duda la buena acogida de los profesores y resto del personal de Basil Paterson.

 

Nuestro horario era de 9 a 12,30, pausa de una hora para comer, y de 13.30 a 15.45. Entre clases hay varios descansos y no se resultó nada pesado para ser tantas horas. Además para ir despertando el cerebro hay una clase voluntaria a las 8.45 para charlar sobre algún tema y de paso conocer un poquito más a otros estudiantes.

Durante los meses de verano las clases puede llegar hasta doce alumnos, con una media de edad de 24 años. Mientras que en nuestro caso no pasábamos de seis personas y la media de edad debían ser los 30 y pico. Los estudiantes de Francia, Malasia, Japón, Italia o Polonia hacían que viviésemos en un mix cultural, por lo que las clases fueron de lo más interesantes, porque además de aprender inglés, conocimos muchas costumbres o historias de otros lugares.

Lo que más hicimos fue hablar, debatir, leer, escuchar... A diferencia de las clases que yo recordaba de inglés, basadas en repetir y cubrir ejercicios. Desde que pones un pie en la escuela se recomienda hablar solo en inglés y nos lo tomamos al pie de la letra. Entre nosotros también in English.

Profesores.

 

Por las mañanas, tras las charlas voluntarias con Stuart, nuestro profesor era Cameron. Un apasionado de la historia y la música, divertido y lleno de energía que transmitía en cada lección. En sus clases, además de gramática, léxico o fonética, aprendimos a debatir y escuchamos canciones, como Letter from America, banda sonora de nuestra experiencia edimburguesa. El tipo de profesor por el que te subirías a un pupitre entonando "Oh Capitán, Mi Capitán".

El posible sueño de después de comer desaparecía en las clases de Lisa. La dulzura y la calma, paciente y con dinámicas actividades para mejorar nuestra comprensión lectora o nuestros escritos. Leer en inglés sobre tribus aisladas, la contaminación en la India o las macabras historias de Edimburgo es de lejos mucho mejor que textos insípidos de manual.

Aprender con ambos fue mucho más fácil. Además al ser tan poquitos en clase la atención era muy personalizada y cercana. Fue una suerte tener profesores con vocación, a los que le gusta enseñar y saben hacerlo.


L@s Compañer@s.

 

Hicimos un grupo muy majo entre los estudiantes, heterogéneo pero con intereses comunes y sobre todo con ganas de aprender. No sólo inglés, el objetivo que nos había unido, sino aprender de todo: arte, cine, música, fiestas locales, costumbres, viajes hechos o por hacer, política...Personas curiosas, sociables, dispuestas a compartir y a conocer hablando un idioma ajeno e intentando aprovechar cada minuto de aquélla experiencia.

En clase había apoyo entre nosotros y confianza a pesar de no conocernos para corregir y ayudarnos en los ejercicios y dudas. La vergüenza de meter la pata se esfumó por el buen ambiente, estábamos allí para aprender y los errores forman parte del aprendizaje. Además de provocar risas y momentos súper divertidos.

Tan bien fue que nos dieron el diploma a la "Mejor Clase de la Semana", un final perfecto tras las semanas de estudio.


 

 

Además el Social Program de Basil Paterson sirvió para romper el hielo con las actividades que organiza por las tardes. Cada semana en el tablón informativo se exponían las actividades en las que podíamos apuntarnos. Con Marco, profesor y sonrisa de la escuela, fuimos de paseo por Dean Village y el río Leith, a una exposición de Turner en la National Scottish Gallery y recorrimos Edimburgo siguiendo el rastro de sus edificios iluminados con textos escoceses.

No tardamos nada en crear un grupo de wasap y juntarnos para cenar o ir a un concierto. Ahora, ya de vuelta en Francia, Polonia, Suiza, Italia, Argentina o Malasia seguimos comunicándonos en inglés claro. Una forma más de seguir practicando y aprendiendo con gente que nos ha encantado conocer.


La Experiencia.

 

El único punto negativo ha sido la duración. Me habría quedado más: en la escuela y en la ciudad. He aprendido más de lo que esperaba. Más de lo que parece en momentos de confusión o desánimo. Noté mejoras en mi inglés por ejemplo cuando en el aeropuerto (el control aleatorio que siempre me toca) tuve que charlar con un amable policía al que entendí perfectamente a la primera.

Eso sí, no desperdiciamos ni un momento. Además de hablar en inglés entre nosotros, veíamos en la tele las noticias o alguna película. Leíamos en inglés antes de dormir y hacíamos los deberes. Éstos son voluntarios pero dar un repaso por las tardes era necesario y nos venía genial para aprender lo explicado en clase. Aunque eso significase perdernos tardes de caminar por Edimburgo, nos consolaba saber que volveríamos tarde o temprano.


 

 

A nivel personal me ha encantado. Volver a clase, caminar y vivir Edimburgo, aprender sobre una ciudad (y un país) fascinante y además compartirlo con Raúl. Ha sido una experiencia diferente pasar este tiempo juntos en un mismo lugar, no tener que deshacer y hacer la mochila cada dos días se nos hacía raro al principio. Me ha servido para aprender mucho más que un idioma.

Una experiencia que está ya entre las mejores que he podido disfrutar y que os animo a hacer. Si tenéis pensado estudiar inglés en el extranjero, no lo dudéis. Y cualquier duda o pregunta aquí estoy para lo que necesiteis saber.

EDINBURGH. School. Cafe. Basil Paterson. Fresh Air. Homework. Cameron. City. Parmigiano. Brigde. Marco. Exercises. Music. Jordan. The Proclaimers. Julian. Calton Hill. Clouds. Natasha. Tortilla. Scotland. Francesca. Sentinel. Train Station. Captain. Nathalie. Queen Street. Hermosinda. Lisa. Victorian House. Clock. Dolores y Roberto. Beer. Look Left. Jenifer. Unicorn. Elaine. Pasta al Pesto. Orchid. Lara. Books...THANKS!

16 Comments

  1. Miriam dice:

    Que bueno! aprender idiomas de esta manera es la mejor, así no estudiamos, si no que realmente aprendemos. Tuve varias experiencias como esa en Freiburg Alemania y guardo maravillosos recuerdos aparte de buenos amigos! Por muchos voajes más para aprender idiomas 😉

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Repetiríamos encantados Miriam.
      Como dices es la mejor forma para aprender un idioma, tuvo que ser genial en Alemania aunque más difícil seguro 😉

  2. Kris dice:

    Yo soy una negada para los idiomas, se me dan fatal, lo intento una y otra vez y ni modo. Por eso si me animara a un curso del tipo del que no hablas tendría que ser de varias semanas (o meses jejejeje). Y aunque no dudo que Edimburgo sea una ciudad preciosa ¿qué tal el tema precios. Personalmente antes de elegir ciudad creo que yo habría hecho una búsqueda más generalizada para valorar localidad, tipo de escuelas y precios. Igual por el precio de una semana en Escocia te puedes ir dos o tres a Malta, ¿no?
    Un abrazote y gracias por compartir tu experiencia.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Cris,
      Yo creo que es cuestión de dar con el profe/ la enseñanza adecuada para aprender, un idioma o lo que sea 😉
      Sobre elegir la ciudad, aunque en Malta resultase más barato (que no lo sé) la mayoría de las escuelas que hay son de “franquicias” y prefería una “escuela -escuela”. Teníamos claro que sería Edimburgo porque queríamos estar unas semanas en la ciudad, y al encontrar Basil Paterson no lo dudamos por su historia y prestigio. EL resultado fue aún mejor de lo que esperaba así que más feliz que una perdiz 🙂
      ¡Un abrazo de vuelta!

  3. Marco dice:

    Muchas gracias por tu artículo Maru. Es muy fácil tener una buena experiencia tan buena cuando hay gente como vosotros. La verdad es que un grupo de gente como el de vosotros es muy raro aquí como en todas partes. Fue una experiencia preciosa que nos ha dejado mucho!
    Un abrazo muy fuerte desde Edimburgo y hasta la próxima vez! Ojalá pueda visitaros pronto!
    Stay safe!
    I’ll share the article with Cameron and the others!

    Thank you 🙂
    Marco

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Muchas gracias por tu comentario Marco! Y felicidades por tu español escrito 🙂
      Encontrarnos con tu sonrisa todas las mañanas en la escuela ha ayudado mucho mucho. Sois un gran equipo y la experiencia en Basil fue aún mejor de lo que esperábamos.
      Te esperamos aquí cuando quieras y seguro que nos volveremos a ver también en Edimburgo.
      Stay safe you too!
      Un grande abbraccio.

  4. Pues una muy buena experiencia la de irse a Edimburgo a mejorar el inglés, aunque realmente su acento bien poco tiene que ver con el irlandés o el londinense. Recuerdo que cuando llegué por vez primera a Glasgow y hacer el checkin en el hotel, no entendía nada. Le dije al recepcionista si me podía hablar en inglés, pensando que me estaba hablando en alemán o vete a saber. Y me respondió: “I’m talking in english”. Madre mía, me quería fundir… Tienen un acento realmente peculiar y la verdad es que me costó un poquito habituarme.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Jordi,
      Sí que los acentos son un mundo,yo lo noto muyyyy diferente con el americano. Teníamos claro que sería Edimburgo la ciudad elegida para hacer el curso. Quería conocer más la historia de Escocia en general y de la capital en particular, sobre todo en el momento que nos pilló…Días antes del Brexit.
      Fue una experiencia genial 🙂

  5. Aunque nosotros estudiamos inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga, sabemos por experiencia propia que aprender un idioma en un entorno inmersivo no tiene ni punto de comparación con hacerlo en tu país de origen…

    En más de una ocasión hemos pensado cambiar el viaje de relax durante nuestras vacaciones de verano por un curso intensivo en algún lugar de Reino Unido o Irlanda pero al final, por unas cosas u otras, siempre acabamos viajando a otro sitio.

    Además, nosotros estuvimos de Erasmus, cada uno por separado, y fue una experiencia súper enriquecedora, tanto en el ámbito personal como en el académico. Lo que no estamos muy seguros es de que tuviéramos fuerza de voluntad suficiente para halar en inglés entre nosotros si fuéramos a un curso como el que hicisteis vosotros… ¿Cuántas semanas estuvisteis?

    Saludos.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Dinkys,
      Gracias por vuestro comentario. A mí me quedó pendiente la Erasmus, en su lugar hice el SVE 😉 Pero sí estudié en la EOI (inglés, francés e italiano) y como decís no tiene ni punto de comparación. Yo he vuelto sorprendida, de lo mucho que he aprendido y de saber más de lo que creía jajaja.
      Nuestro curso duró dos semanas y sí que costaba hablar entre nosotros en inglés y muchas veces nos saltábamos la norma, pero es cuestión de proponérselo 😉
      Animaros, ¡es una experiencia genial!
      Un abrazo.

  6. Qué bueno! Siempre he tenido ganas de irme a algún sitio a aprender inglés, y nunca he dado el paso, porque a pesar de tener un buen nivel, y de entenderlo bastante bien, a la hora de hablarlo me trabo tanto que soy incapaz de comunicarme.
    La verdad es que no me importaría nada ir a Edimburgo (viaje pendiente), y además me has conquistado con esa academia (podría ser un 2×1). Después he visto que ademas hiciste un precioso grupo de amigos repartidos alrededor del mundo, y me ha parecido maravilloso, espero que lo conserves para siempre. Un abrazo

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Carmen,
      Pues tienes que animarte a ese 2×1 jajaja. Nunca es tarde para hacer esas cosas que tenemos pendientes. A mí también me costaba mucho hablar en inglés, pero cuando no te queda otra y tienes ganas de hablar, comunicarte y aprender de/con otros, es mucho más fácil. Por eso que una inmersión total es lo más eficaz 🙂
      Sí tuvimos una suerte extra al dar con tan buena escuela, profesores y compañeros porque resultó más divertido. Tenemos ya varias “citas” para vernos en nuestros respectivos países así que ya te contaré!
      Un abrazo.

  7. Luz E. dice:

    Me encantó ver parte de vuestra experiencia por las redes, pero desde luego he disfrutado mucho leyendo vuestra experiencia de tu “puño y letra” (o dedos y teclas…). Si Edimburgo es una ciudad magnífica, poder empaparte tanto de su cultura y además estudiar inglés allí tiene que ser maravilloso. Además coincidir con un grupo afín a ti es super interesante, la experiencia se hace super rica. Un saludo, ¡nos leemos!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Hola guapa!
      Muchas gracias por tu comentario y por seguir nuestra aventura estudiantil 🙂 La verdad es que pensaba publicar más en redes durante nuestra estancia pero me robaba demasiado tiempo y preferí dedicárselo a Edimburgo. Fue como dices una experiencia súper rica y aprendí “tantissimo”.
      No me importaría nada repetir y es algo que se debería incluir en los programas de estudios: unas semanas en el extranjero.
      Un abrazo y buen fin de semana.

  8. Ay, es que te leo y me dan ganas de apuntarme jajajaja
    Qué bonita experiencia de verdad, creo que ya te había comentado que me encantaría ir a estudiar noruego en cualquier ciudad de Noruega: Oslo, Bergen, Stavanger… Lo que tiene que ser divertido también es hacerlo con tu pareja y compartir tanto la experiencia como los nuevos conocimientos, es otra manera de seguir creciendo juntos y eso siempre es especial 🙂

    Ya me enseñarás algo de ese inglés escocés cuando nos volvamos a ver 😉

    ¡Un abrazo a los dos!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Gracias Natalia! Me alegra haberte transmitido lo bien que fue la experiencia 🙂
      Sí recuerdo tu amor con Noruega, seguro que tarde o temprano irás a cumplir ese sueño de estudiar noruego. Que debe ser difícil imagino…La verdad es que sí que resultó divertido y curioso estudiar con Raúl. Algo que nos faltaba por hacer juntos y como dices una forma nueva de crecer y aprender. Ya te contaré con unos cafés mejor jajaja!
      Un abrazo guapa y buen fin de semana.

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