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El viaje extraordinario. Descubriendo la región francesa de la Nouvelle-Aquitaine.

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Fue un despertar desorientado. Unos segundos en los que traté de reconocer un bonito techo de madera con flores pintadas a mano.

Lo último que recordaba era el discurso del azafato antes de despegar y el sol recién estrenado calentándome el cuello. Aparté el edredón violeta y salí al pasillo para descubrir que...¡Estaba en una casa de duendes!

 

 

Era el decorado de mis cuentos infantiles. Armarios en forma de manzana, sillas de colores y duendes pintados por todas partes no dejaban de sorprenderme. El sonido de una campanilla me devolvió de mis ensoñaciones. Tras la puerta encontré la cesta con el desayuno y al final del camino un gorro puntiagudo se perdía entre los árboles.

Mi ruido tropezando con las pequeñas puertas debió despertar a Raúl y por su cara de desconcierto entendí que estaba como yo. Salimos juntos y la risa fue inmediata en ambos al ver que nuestra casa era un caracol. Quien la había escogido había acertado sin duda.

El escenario se completaba con una casa conejo, una con forma de gallina, un castillo de madera y cabañas en los árboles. Pistas que no ayudaban mucho para ubicarnos en esa extraña mañana pero pintaba al menos divertida.



 

 

Disfrutamos como duendes en Défiplanet porque no podía ser de otra manera. Recorrimos su bosque lleno de sorpresas, aprendimos sobre nuestra huella ecológica, abracé árboles sujeta con un arnés (¡una no aprende a ser duenda en un día!) y descansamos en una yurta con nuestras compañeras, duendas también aquéllos días en la naturaleza.


 

En el restaurante muy de duendes, con luces bajas y sin gritos, las deliciosas patatas de la cena me trasladaron a Le Cormenier. Quizá eran de las mismas tierras en las que Pierre trabajaba junto a su familia cien años atrás.

El joven francés nos acompañó por los cambios de su entorno en un museo que es más una experiencia. Fue un viaje hasta principios del siglo XIX, en los que reconocí imágenes y costumbres que bien podían ser gallegas. De años duros y de guerras pasamos a décadas llenas de música en directo, del Tour de Francia y neveras setenteras que ahora eran vintage.


 

La de nuestro piso en Poitiers es rosa. Una nevera rosa que guarda mi café listo para no perder tiempo. Han vuelto los relojes y los horarios. Extraño el sombrero de duenda que dejé en Casa Caracol y mis pies preferían el suelo de tierra que el duro cemento pero camino deprisa. Empieza el Travel Bloggers Meeting, que tanto extrañamos tras su año de descanso, y no quiero llegar tarde.

Los cables vuelven a la mochila y el móvil apenas descansa durante las siguientes horas. Números, palabras en inglés, viajes soñados, proyectos que merecen la pena, juegos de luces, las acrobacias del Cirque du Soleil, nuevos destinos, comida de colores imposibles, risas y abrazos. Un montón de abrazos, a los de siempre (Mónica, Judith, Suzanne, Concha, Inma...¡Qué bueno veros!) y a gente nueva con la que en seguida compartimos experiencias y rutas por hacer ( The Van Packers, Magda, Datils Tours...)



 

El autobús nos devuelve a la románica Poitiers. Calles vacías y suelos embarrados nos chivan que ha llovido. Nada es como la tarde anterior y las túnicas que voy arrastrando confirman un nuevo salto en el tiempo.

Raúl me dice que parezco la pastora de un Belén mientras seguimos la luz de unas grandes antorchas. Su aspecto también lo hace personaje de aquel capítulo. Podría ser cualquiera de aquéllos jóvenes que seguían a un hombre de melenas y largas barbas. Pensé que el viejo edificio de piedra era una iglesia hasta que entramos y vimos la piscina octogonal en el centro.


 

 

Estábamos en un baptisterio y todo apuntaba a que habíamos llegado justo a tiempo para ver un bautizo por inmersión. Mi yo futuro no dudó en comparar. Mucho más interesante que las ceremonias actuales. Mejor con adultos y en contacto real con el agua, sin puntillas, lazos y bebés llorosos.

Saint-Jean se vació tan rápido como se había llenado y fue entonces cuando apreciamos el rico interior del monumento cristiano más antiguo de Francia. La mujer que parecía cuidar de aquél tesoro no dudó en acercarse y en un tranquilo francés nos explicó quiénes eran los protagonistas de las paredes. La visita transcurrió bajo la atenta mirada de un dios con rostro más benévolo que los vistos en iglesias posteriores. Con el mundo en la mano, cómo decidiendo qué hacer con él.

 

Si pudiese darle un consejo, válido para todo aquél que quiera desconectar, le diría que pasase unos días en la costa atlántica francesa. Pueblos cargados de historia, blancas casas con visillos de motivos marineros, una luz especial y malvarrosas. Las flores de tallo alto que lucen orgullosas haciendo que cada rincón sea de foto.

Pasear por La Rochelle con guía hace que descubramos más episodios de su historia. Nuestra tercera visita por la portuaria ciudad no deja de traernos buenos recuerdos, igual que la cercana Ile de Ré, donde los burros llevan pantalones y la bici es la mejor compañera.

Nuestros días en el Charente-Marítimo se suceden entre desayunos en hoteles bonitos, olor a salitre, faros que en otro tiempo veían ballenas, ostras y vino, paseos en catamarán, helados con sabor a mar, atardeceres sin filtros y aperitivos en la terraza del fuerte de Vauban que habrían despistado a cualquier soldado.



 

Con camiseta de rayas aprendimos sobre el mar. Navegamos con la historia del Hermione y los más valientes se sintieron como corsarios entre los mástiles de la gran fragata. Conocimos nudos que podrían salvar vidas, camarotes en los que muchos ya querrían vivir, máquinas que permitieron grandes viajes por el océano y de repente una isla en la que detendrías el tiempo si supieses cómo.

Ile de Aîx se quedó con un trocito de nosotros. Dos datos hacían que deseásemos esa visita: era una isla a la que no podían acceder coches y en la que había vivido Napoleón. Ya con eso nos sobraban los motivos, como a Sabina en aquélla canción. El paseo en bicicleta y las historias de Ludovic se sumaron a nuestro flechazo y la sonrisa al subir al barco significaba que no sería la última vez.


 

Silbando verano azul entré en el baño. Notaba los hombros quemados así que la ducha me vendría bien. La falta de ventana hizo que el vapor convirtiese el baño en una pequeña sauna y como temía una alarma empezó a sonar. Tras los saltos en el tiempo fui precavida y me vestí tan rápido como pude para salir al pasillo.

Las flechas en el suelo hicieron que avanzase sin saber hacia dónde. Varios cuadros con imágenes de libros de Verne fueron la única decoración hasta una gran sala en la que azafatos de uniforme oscuro nos indicaron dónde sentarnos mientras una voz explicaba las medidas de seguridad.


 

 

Empezaba el viaje extraordinario en Futuroscope. El postre de un menú por un viaje en el tiempo tenía que ser el futuro. Desde la cómoda butaca sobrevolamos desiertos, nevadas montañas que sé que nunca escalaré y monumentos que espero visitar algún día.

Un parque en el que soltamos adrenalina tras tantos saltos en la historia. Encantados con todo lo que habíamos conocido y con la libreta llena de notas, fechas y personajes sobre los que leer. Terminaba un TBM que había superado todas nuestras expectativas, en una Francia que nos seguía enamorando y compartiendo risas, picnic y alturas con buena gente que conocimos gracias a esta aventura que es tener un blog.



 

Muchas gracias al gran equipo que ha hecho posible este gran viaje extraordinario por la Nouvelle-Aquitaine.

Familia TBM: ¡Ha sido genial! Una vez más gracias por organizar nuestra reunión de viajeros favorita. Nos ha encantado veros (y veros tan bien) y conocer un poquito más Francia con vosotros. Gracias por este viaje extraordinario que tanto hemos disfrutado.

Merci beaucoup a quiénes nos atendieron en Francia desde que pisamos Poitiers: al personal que nos acompañó en Défiplanet, en especial a Préscillia y Tania, a Sandrine, Mathias y toda la Oficina de Turismo de Poitiers, a los camareros que nos atendieron siempre con una sonrisa en restaurantes y hoteles, a la fantástica Catherine por su energía y amor por la región, al agradable conductor del bus que esperó paciente todas nuestras visitas, a los chicos de las ostras por sus explicaciones, a Ludovic por descubrirnos Ile d'Aîx, a los patrones de velero, catamarán y toda cosa navegable en la que disfrutamos, a Cécile, Liliane, Pedro, Stéphane y su inseparable marco de fotos que llegamos a extrañar, a los trabajadores de Futuroscope y sin olvidar al duende que nos trajo el desayuno en casa Caracol. A todos...¡GRACIAS!

Y gracias también a los compañeros con los que pasamos una maravillosa semana. A las chicas del grupo de wasap, a Bego y Cris en especial por compartir esos momentos duende, a Medio Hippie y La Próxima Parada por mostrarnos que sí se puede seguir viajando en familia, al equipo La Rochelle por hacer aún más divertidos nuestros días en la costa, repetiría con los catorce encantanda, a los ponentes por sus charlas, consejos e historias, y a todos con los que compartimos un ratito de conversación y sueños viajeros. ¡Ojalá repitamos pronto! ¡Hasta entonces buenos viajes para todos!


 

25 Comments

  1. […] que utilizan esta modalidad cuando viajan y así pude visitar en persona la casa en  la que estuvo Maruxaina cuando fuimos a Poitiers en Francia, disfrutar con el tour que nos hizo Palabra de madre y me dije si ellas se atreven yo […]

  2. Rubén dice:

    ¡Excelente post! Esta es una región de Francia a la que le tengo muchas ganas. He estado siempre muy tasado de tiempo cuando iba a mis intercambios en la Bretaña y me encantaría dedicarle un poco más de días. No sé que me pasa con Francia pero al igual que tú, tengo un sentimiento muy fuerte por el pais galo. No me canso nunca de visitarlo.
    Un saludo compañera.

  3. Raul Pérez Pérez dice:

    Una zona muy recomendable.

  4. […] si lo pasan mejor los mayores o los pequeños, ja,ja,ja. Nuestro compañero de las fotos es Raul de Maruxaina y su mochila que disfrutó como un […]

  5. Qué bonito tu texto, de verdad, tiene tanta magia como el destino 🙂
    Nos supo muy mal no haber podido quedarnos unos días más y conocer mejor La Rochelle y la Ille de Ré, que parece tan de ensueño. ¡Ojalá para la próxima lo podamos alargar también!

    Un abrazo!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Muchas gracias Natalia 🙂
      Ya…Nos hubiése encantado también compartir con vosotros esos días. Es una zona que os encantaría, además en otoño seguro que hay menos gente así que si buscais una escapada a pueblos preciosos, andar en bici y tranquilidad, ¡no lo dudéis!
      ¡Un abrazo de vuelta!

  6. miriam dice:

    ¡Que bien lo pasamos! Francia no deja de sorprendernos y la zona de Nouvelle Aquitaine está genial para familias. Ahora a esperar hasta el siguiente TBM 😉

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Miriam,
      Sí que fueron unos días estupendos. Como dices a esperar al próximo TBM , con ganas de saber con qué nos sorprenderán y en dónde 🙂
      Un abrazo familia.

  7. alvientooo dice:

    Me han encantado todos estos planes, me los apunto por si algún año de estos hago ruta por esta región. Cierto es que la tengo en mi lista de viajes pendientes pero todavía no he encontrado las fechas. Me encantó conoocer Défiplanet y sin duda quiero hacer algún recorrido en barco por esta región. Gracias por compartirlo

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Alberto,
      La Nouvelle-Aquitaine es una región preciosa y con lo que te gustan a ti los barcos, ¡tendrías para elegir! Défiplanet es genial, pasamos unos días de lo más divertidos.
      ¡Gracias por la visita!

  8. Luz E. dice:

    ¡Qué bonito! Podría haber sido un viaje extraordinario en cualquier parte del mundo…. sobre todo con un comienzo tan especial <3 Jugar "como niños" (¿sólo juegan los niños?) debería ser obligatorio, o al menos ser recetado por los médicos para algunos males 😉 Y parece que la región de La Nouvelle – Aquitaine, y sobretodo vuestra reunión, ¡me interesa ir! ¿Me cuentas un poquito? ¿Cuando se realizan las inscripciones? Abrazo.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Gracias Luz!Tienes toda la razón, jugar no tiene edad y solucionaría muchos males 🙂
      La Nouvelle-Aquitaine os gustaría, está llena de atractivos y con pequeñas islas preciosas. Con respecto a la reunión, se trata del Travel Bloggers Meeting, un encuentro de bloggers de viaje que se celebra una vez al año. Éste ha sido excepcional. Tengo un par de artículos sobre mi experiencia acudiendo, pero te mando privado y te cuento más.
      Un abrazo de vuelta guapa.

  9. Es genial tanto el viaje como tu forma de narrarlo Maru. Te hemos imaginado con los ojos brillantes durmiendo en tu casa de caracol (nos diste mucha envidia cuando nos lo enseñaste en redes sociales) y en el restaurante de duendes y navegando… Nos apuntamos absolutamente todo porque con lo que nos gusta volver a ser niñas, aquí lo conseguiríamos seguro! Y… cómo es eso de montañas que nunca escalarás??? Quién sabe… Nunca digas nunca duenda. 😉

    Un besazo,

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Muchas gracias chicas 🙂 La verdad es que me hubiése quedado más tiempo en casa Caracol, el entorno y la casa en sí son perfectos para desconectar. No dudéis en visitarlo, os gustaría y lo de volver a ser niñas está asegurado!
      El tema de las montañas…Claro, quién sabe! Pero me refería a que no me veo escalando el Everest o montañas en el Tíbet. Pero por respeto, no tengo ni idea de montañas y lo veo para escaladores de verdad, no sé si me explico jajaja. Eso sí, duenda siempre seré un poco 😉
      ¡Un abrazo!

  10. Woowww vaya pasada de viaje, aunque conozco un poco esa zona, me has maravillado con tus relatos y con algunos de los lugares de los que no había oido hablar como el Defiplanet. Me ha parecido graciosísimo y me hubiese encantado visitar con mis hijas hace unos años. Tengo pendiente también futuroscope, a ver cuando se me logra. ¡Un beso y feliz verano!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Hola Carmen!
      Muchas gracias por tu comentario 🙂
      La región está llena de sorpresas, y Défiplanet es una de ellas. No dudes en ir, ¡para adultos también está genial! Lo mismo que Futuroscope, con atracciones súper curiosas, es diferente a otros parques y también lo veo más para adultos que para pequeños pequeños.
      Un beso de vuelta y muy buen verano para ti también.

  11. Patri Rojas dice:

    Saint Jean me ha encantado 🙂 es increíble la cantidad de patrimonio tan antiguo y bien conservado que tiene Francia, nos pasaríamos la vida descubriéndolo… Y el alojamiento muy original y divertido ¡cómo se lo curran! A los niños, bueno y a los que no lo son tanto, les debe de chiflar. Se ve que lo pasásteis bien en el TBM, una pena no haber ido este año pero tenía que currar y las combinaciones tampoco es que fueran lo mejor, a ver si al próximo nos vemos guapa. Un abrazo

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Patri,
      Ojalá por aquí cuidásemos el patrimonio la mitad de lo que en Francia…Défiplanet para niñ@s y para nosotros también, lo pasamos genial 🙂 Fue un gran TBM sin duda, a ver si como dices en el próximo nos vemos!
      Un abrazo guapa.

  12. Como a ti, a nosotros Francia cada vez nos enamora más. El año pasado disfrutamos nuestras vacaciones en la Bretaña y Normandía. Y este 2019 la casualidad quiso que justo tuviéramos planificadas nuestras vacaciones en Nouvelle Aquitaine unos días después de que finalizara el TBM…
    Nosotros estuvimos por la costa, por lo que nos quedó por conocer Poitiers, Futuroscope y La Rochelle, pero sin duda ya lo hemos anotado para ¿el año próximo? ¡Nos encanta Francia!

    Saludos.

    • Maruxaina Bóveda dice:

      ¡Es verdad que casi coincidimos por la zona! Pues os recomiendo sin duda la zona de Poitiers, La Rochelle, Ile de Ré y terminar el viaje en Futuroscope para soltar adrenalina 😉
      Francia es un país infinito de conocer. Nosotros ya pensando en volver así que ya os pediré consejo de lo que habéis conocido.
      Un abrazo.

  13. Bueno, ya veo que el TBM ha dado por mucho. La verdad es que no me hubiera importado visitar Poitiers o La Rochelle, pero quedará para otra ocasión. Sigo sin ir ni a Fitur ni a TBM, a ver si algún día… Me ha encantado este parque de Défiplanet. Los niños se lo deben pasar en gfrande, pero ya veo que los mayores también!

    • Maruxaina Bóveda dice:

      Hola Jordi,
      Es una región con muchos atractivos que os gustarían. Défiplanet es genial para todas las edades, de hecho es muy elegido para reuniones de empresa por ejemplo. Genial ver entrar a señores de traje en casa Gallina por ejemplo con cara de alucine jajaja.
      Algún día coincidiremos en algún Fitur o/y TBM y nos conocemos de paso 😉
      Un abrazo.

  14. Concha dice:

    Me ha encantado y que bien lo pasamos , un abrazo

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