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Imprescindibles de Phnom Penh. Qué ver en la capital de Camboya.

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Nuestra primera parada en Camboya fue su capital Phnom Penh. Hoy os recomiendo qué ver en la ciudad más grande de Camboya.

La ciudad merece unos días para perderse en sus caóticas calles, ver sus viejos edificios coloniales y conocer su pasado más reciente.


 
 

 

Éstas son las visitas que nosotros hicimos durante nuestra estancia de cuatro días en la capital camboyana.

Palacio Real

 

Más de seis hectáreas de preciosos jardines y edificios que muestran la arquitectura khemer en todo su esplendor. Fue construido en 1860 y es la residencia oficial de los reyes desde que Phnom Penh se convirtió en la capital del país.

Las caras de Bayon dan la bienvenida desde lo alto de la torre que corona el edificio del Salón del Trono, en él se celebran ceremonias reales y actos oficiales pero sólo puede verse el interior curioseando por las ventanas.

Muy llamativa es la Pagoda de Plata, con sus más de cinco mil baldosas de dicho metal. El suelo está casi por completo cubierto por una alfombra pero es uno de los puntos más visitados del palacio. Una maqueta de los templos de Angkor, murales de vivos colores y una zona con diferentes (y bellísimas) estupas, en dónde reposan los abuelos del rey actual, son algunos de sus atractivos.

La visita es realmente agradable, está muy bien cuidado y es una opción genial para desconectar del tráfico y del bullicio del exterior.


 

Killing Fields y S-21

 

No es una visita fácil. Ambos lugares nos llevan al pasado reciente de Camboya y a los crímenes provocados por el régimen de Pol Pot y los jemeres rojos (1975-79).

Los Killing Fields,Choueng Ek), o Campos de la Muerte, se encuentran a unos quince kilómetros del centro y allí eran trasladados los camboyanos para realizar trabajos forzados y/o morir directamente.

El recorrido por esos campos de la muerte, mientras escuchas los testimonios de algún superviviente (recomendable la audioguía) se torna denso y gris, a pesar de lo verde del lugar. Todavía hoy hay fosas comunes intactas dado el altísimo número de muertes que supuso el genocidio. Al final de la visita una estupa con más de cinco mil cráneos y adornada con cintas de colores recuerda a las víctimas.

La Prisión S21 (Tuol Sleng) ocupó una escuela y quizá eso lo haga aún más tétrico. Aulas reconvertidas en salas de tortura y patios de juego que pasaron a ser el escenario de macabras prácticas inhumanas. Fotos de rostros tristes, paneles explicativos con las normas de la prisión, manchas de sangre en el suelo de pequeñas celdas o los instrumentos de tortura que empleaban los jemeres muestran la crueldad más absoluta.

Se calcula que en la escuela asesinaron a más doce mil personas. Sólo sobrevivieron siete. Bou Meng, es uno de ellos y volvió para contar su historia. Sentado, con rostro de infinita paciencia, vende su libro y se deja fotografiar, para que la historia no se olvide.


 

Mercados

 

El más conocido es el Central Market, Psar Thmei, un enorme edificio amarillo art-decó con forma de cruz que funciona desde 1937. Es muy frecuentado dada su ubicación, limpio y bien organizado por secciones, muchos acuden a sus brillantes puestos de joyería en busca de un diseño especial, a comprar flores, ropa o tecnología.

El Mercado Ruso, Psar Tuol Tom Pong, es una auténtica locura de tenderetes con todo tipo de artículos. Ideal para las últimas compras ya que es más barato y menos turístico que el Central Market. Debe su nombre al alto número de soviéticos que vivían en la capital a principios de 1980, quiénes aprovechaban para vender excedentes de la Guerra Fría. En sus interminables pasillos puedes pasarte horas entre artesanías, calzado, instrumentos musicales o recuerdos del país y probar algún plato típico en alguno de los puestos de comida.


 

Templos

 

El budismo es la religión oficial de Camboya y en Phnom Penh se encuentra la sede del patriarcado y uno de los templos más importantes del país: Wat Ounalom. En él se conserva una reliquia de Buda, el pelo de una ceja según nos explicó un monje. Por todo el recinto se aprecia la influencia hinduista en la cantidad de figuras de animales que hay por el recinto.

Otro templo con mucho significado es Wat Phnom ya que la ciudad creció en torno a él y a la colina (phnom) en la que está situado. Según cuenta la leyenda, una mujer que encontró unas estatuas de Buda en el río decidió hacerles un sencillo santuario cerca de su casa, y así fue como la señora Penh acabó dándole nombre a la ciudad.

El templo no es demasiado grande y siempre está lleno de locales que acuden a dejar sus ofrendas. En el interior suele haber músicos tocando y tanto las paredes como los techos están cubiertos de pinturas con escenas de Buda.

Paseando por la colina podemos ver también un enorme reloj hecho en el suelo del jardín, un museo y como curiosidad, en una de las estupas está enterrado el último rey de Angkor.


 

Pasear por Preah Sisowath

 

La larga avenida Preah Sisowath, también llamada Riverside, discurre junto al río Tonle Sap. Siempre llena tanto de extranjeros como de locales, sobre todo al atardecer.

Desde masajes a clases de gimnasia, familias, niños jugando y jóvenes parejas de enamorados se reúnen en la avenida más turísitica de la ciudad. Muchos hoteles, bares y restaurantes ocupan la calle que lleva el nombre del rey Sisowath, quien durante su reinado abolió la propiedad feudal de las tierras.

Cerca del Museo Nacional y del Palacio Real es una opción perfecta para terminar el día dando un agradable paseo.


 
 

Sin duda es destino que repetiría. Porque a pesar de su aspecto descuidado y de no ser una ciudad bonita, Phnom Penh tiene algo que enamora.

Viendo fotos recientes, está creciendo muy rápido y occidentalizándose aún más rápido. Ojalá no pierda el encanto que encierran sus avenidas atestadas, los mercadillos callejeros y los negocios locales.

Así que si Camboya está en tus planes, no tardes demasiado en ir, y al volver, cuéntame cómo has visto a una de mis ciudades favoritas.



 

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8 Comments

  1. 12.000 personas asesinadas en una escuela. Que barbaridad y sinsentido! no recordaba estos datos, pero sí haber realizado aquella visita con el estómago encogido. Tampoco recordaba el pelo de la ceja del Wat Ounalom. Esto sí que es rizar el rizo… se le terminarían los pelos de barba al Sr. Buda de tantos que tiene repartidos por Asia…

  2. Nosotros no le dedicamos 4 días, solo dos, pero me Phom Peng me sorprendió más de lo que esperaba.
    Sin duda la visita “estrella” son los campos de concentración. Un recuerdo amargo de una historia no tan lejana y que la hace aún más próxima cuando ves las fotos y huesos que hay en ellos.
    Aun recuerdo el silencio en el que recorrimos la escuela que comentas…no podía dejar de imaginar el horror que allí hubo.
    Una visita que sin duda te deja marcado, pero que hay que hacer.
    Un saludo

  3. La Volvoreta dice:

    Aunque todo me parece muy visitable te diré que lo que más me ha impresionado es la S21 y los Killing Fields. Por mucho que lea y vea, no deja de ponerme los pelos de punta todos esos acontecimientos que se han dado y repetido en múltiples escenarios. Pero sin duda, hay algunos con más significación que otros por la violencia, lo macabro,etc… Seguro que al final es una visita que acabo haciendo pero me da un escalofrío solo de pensarlo.
    Un abrazo

  4. La historia de Killing Fields sigue emocionándome. No sé si podría entrar…

    Muchas gracias por el recorrido tan completo. Tengo la sensación de que he paseado a tu lado 😉 Lo del pelo de la ceja me dejó loca!!! ¿Cómo la tienen guardad? ¿Se puede ver? ¿O está escondida? ¿Tienes foto?

  5. Mauxi Leal dice:

    No ocurre siempre, pero he descubierto que hay ciudades cuyo encanto viene paradódijamente de su decadencia. Me pasó con Oporto y con Palermo, no sé si este caso es similar, pero me intriga.

  6. Yo no sé si sería capaz entrar a los Killing Fields y S-21, solo recorrer esos campos de la muerte como los describes me entran escalofríos. Me ha dejado intrigada, cómo se puede conservar de un buda un pelo de una ceja. Me gustaría saber si la habéis podido ver, si la enseñan en la visita.

  7. Rubén dice:

    A pesar de haber estado en Camboya, no conozco su capital aunque ganas no me faltan. Es una ciudad que tal y como tú nos describes todavía conserva mucho su esencia y personalidad. Me ha encantado como la has descrito y como has narrado tu visita, ojalá que nunca pierda esa esencia que la caracteriza y que la hace ser tan pura. Capítulo aparte es la barbarie que tuvieron que sufrir esta pobre gente, se encoge un poco el corazón al ver las cosas que los humanos somos capaces de hacer. Excelente post Maruxaina!

  8. Kris dice:

    Cada vez que leo un post tuyo de Camboya recuerdo a todos esos que dicen que ese país no tiene nada más allá de Angkor. Aunque claro todo depende de lo que cada uno piense que es “algo” o “nada”. Para mi el ambiente de esta ciudad y la historia del país son motivos suficientes para aventurarme un poquito más allá de unos de los templos más famosos del mundo. Espero poder visitar alguna vez ese país y tener tiempo para conocerlo un poquito a fondo. Un abrazo.

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